Eran cerca de las 20:00 horas, el momento en que muchos comercios comienzan a bajar sus persianas y el trajín diario empieza a menguar. En medio de esa dinámica, un supermercado ubicado en 532 entre 17 y 18, cerró la jornada de la peor manera: con un violento asalto a mano armada.
Según pudo constatarse, un hombre y una mujer ingresaron al local simulando ser clientes más. Sin levantar sospechas, tomaron dos botellas de bebida alcohólica y se dirigieron hacia la caja como quien va a abonar su compra. Sin embargo, todo cambió en cuestión de segundos: el sujeto extrajo de entre sus prendas una pistola y, con tono amenazante, espetó: “Dame toda la plata”, según trascendió. La empleada, atemorizada, no opuso resistencia. Abrió la caja y entregó $164.000 en efectivo. Los delincuentes guardaron el botín y huyeron.
Llamativamente, el hecho ocurrió minutos antes del cierre, lo que alimenta la hipótesis de que el momento del ataque no fue casual. No es la primera vez que se elige este horario para golpear. Los ladrones parten del supuesto de que a esa hora los comercios ya han recolectado la recaudación del día y todavía no la han retirado ni depositado. Sin embargo, los tiempos cambiaron: en la actualidad, gran parte de los clientes realiza sus pagos mediante medios electrónicos, por lo que encontrar un botín suculento, en muchos casos, es una excepción.
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