La sesión ordinaria del Concejo Deliberante de Quilmes celebrada este martes estuvo marcada por la tensión política y el bloqueo por parte del bloque oficialista de Unión por la Patria a dos iniciativas presentadas por la oposición, que buscaban abordar problemáticas sensibles para los vecinos del distrito.
Uno de los puntos de mayor fricción se generó en torno a un pedido de intervención municipal y provincial ante el conflicto desatado en el Acceso Sudeste, específicamente en la zona del Triángulo de Bernal. A pesar de los intentos de la oposición por modificar la propuesta original y lograr un consenso, el oficialismo, haciendo uso de su mayoría en el cuerpo deliberativo, rechazó la minuta de comunicación.
La presidenta de la bancada kirchnerista, Eva Mieri, defendió la postura del oficialismo, argumentando la falta de colaboración del gobierno nacional, el clima social tenso existente, la rápida intervención de las autoridades competentes y la necesidad de evitar la utilización política de la inseguridad. De esta manera, el bloque oficialista marcó distancia con la propuesta, especialmente con la impulsada por el bloque libertario.
Otro de los temas que no logró avanzar fue el pedido de intervención del Ejecutivo local para regular la actividad de los cuidacoches, conocidos popularmente como "trapitos", en el centro de la ciudad de Quilmes. Esta iniciativa también fue bloqueada por los concejales del oficialismo sin que se ofrecieran argumentos públicos durante la sesión.
A pesar de estos desacuerdos significativos, la sesión también registró algunos puntos de encuentro. El oficialismo acompañó dos pedidos presentados por el concejal del PRO, Diego Buffone. Uno de ellos solicitaba acciones contra la empresa Telecentro por la remoción de luminarias del alumbrado público en diversas calles de la ciudad, mientras que el otro pedía la realización de operativos de tránsito en el corredor del Metrobus de la avenida Calchaquí. Ambas iniciativas fueron aprobadas por unanimidad, lo que demuestra que, a pesar de las diferencias políticas, existen espacios para el acuerdo en el ámbito deliberativo quilmeño.
La sesión del HCD de Quilmes dejó en evidencia la persistente puja entre los bloques políticos y la disputa por la influencia en la agenda local, en un contexto social que presenta demandas crecientes y complejidades en los distintos barrios del distrito. El bloqueo de los pedidos relacionados con el Triángulo de Bernal y la problemática de los "trapitos" subraya las diferencias de enfoque entre el oficialismo y la oposición a la hora de abordar estas cuestiones que preocupan a la comunidad quilmeña.
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