Boca, en medio de un clima caldeado y de bronca en la Bombonera, avanzó a los cuartos de final del Apertura de la Liga Profesional, al vencer a Lanús por penales (4-2), después de igualar sin goles en los noventa minutos. El equipo de Mariano Herrón estuvo más cerca, aunque el Granate lo pudo haber ganado en el final. El desahogo llegó tras el último envío ejecutado por Milton Giménez. Ahora, el “xeneize” espera por el ganador de Independiente o su homónimo de Mendoza, que juegan hoy.
Boca arrancó mejor. Más dinámico con la pelota en los pies y criterioso en las entregas. Lanús, con un esquema ordenado cauteloso, esperó y respondió en la medida que pudo fabricar los espacios.
El trabajo de Zenón por la izquierda, el de Carlos Palacios en la distribución del balón, y las subidas permanentes de los laterales (Blondel y Blanco), fue fundamental para que Boca se mostrara más ambicioso, aunque le falto claridad en los últimos metros.
Lanús, se animó a partir de los 20. Tuvo un rato de inspiración a partir de la movilidad de Marcelino Moreno y Eduardo Salvio, y del trabajo en ataque de Walter Bou. Sin embargo, tampoco pudo inquietar a Marchesín.
El primero en avisar fue el Toto Salvio, que remató sobre el cierre de Rojo después de un gran centro por izquierda de Marcich. Pero a los 33, Boca generó la opción más clara del primer tiempo, con un cabezazo de Tomás Belmonte, luego de un envío milimétrico de Blanco.
Bajo el grito de los hinchas “Movete, Boca movete...” el equipo de Mariano Herrón fue haciendo méritos para quebrar el cero.
Tuvo pasajes de buen fútbol, pero no encontró la manera de lastimar a una defensa rival que se plantó ordenada y en donde sobresalió el trabajo del Cali Izquierdoz.
Sobre el cierre del primer tiempo, el Granate generó otra chance muy clara, cuando Carrera remató desde afuera del área, y Marchesín, con un manotazo, mandó la pelota por sobre el travesaño.
DOMINIO, PERO SIN SORPRESAS
El comienzo del complemento tuvo aspectos similares al primer tiempo. Con Boca manejando los tiempos y la pelota, y con Lanús agazapado, listo para meter alguna contra. A los 11, Blondel casi convierte el gol de su vida, cuando remató de larga distancia, cuando el arquero Losada venía retrocediendo. A los 14, Una buena combinación en ataque terminó con un disparo cruzado de Zenón.
Boca fue prácticamente un monólogo. Porque los volantes tuvieron más espacios para generar, y porque Merentiel, adelantado algunos metros, tuvo mayor participación en el ataque.
Sin embargo, ese predominio que ejerció sobre Lanús, no pudo verse reflejado en la red, porque le faltó precisión y profundidad en los metros finales. Ni siquiera el ingreso de Milton Giménez pudo aportar algo distinto.
Dentro de ese contexto, en el que Boca manejó la pelota y los tiempos, Lanús se las ingenió para generarle un dolor de cabeza a la última línea del local.
Y fue así que a los 29, el Toto Salvio, haciendo la personal, remató cruzado, cerca del poste derecho de Marchesín. Y a los 31, nuevamente el Granate llegó con posibilidades. Centro desde la derecha de Marcelino Moreno, y Carrera, entrando por detrás de todos, cabeceó apenas desviado. Pero Boca reaccionó a los 37, Losada salvó la caída de su arco, después de un tremendo remate de Blondel. Y dos minutos más tarde, el que evitó el gol de Lanús fue Marcos Rojo, que se jugó la vida ante un remate de Moreno. Ya en los penales, Boca tuvo mayor puntería y encontró el desahogo.
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