En una ciudad que parece estar cada vez más asediada por episodios de violencia e inseguridad, los jubilados se transforman en blanco fácil de la delincuencia. Y un claro ejemplo de esta grave problemática ocurrió durante la noche del último domingo, en donde jubilado de 80 años vivió en carne propia la pesadilla que miles sufren en silencio: fue sorprendido en su propia casa, reducido, encapuchado con una toalla y atado mientras dos delincuentes lo amenazaban y exigían dinero. Sin poder ver ni defenderse, quedó a merced de quienes le robaron no solo sus ahorros, sino también la tranquilidad que cualquier persona merece. Este hecho no es un caso aislado, sino un reflejo crudo de la creciente ola de furia delictiva que golpea a los adultos mayores.
La escena de terror absoluto ocurrió en una vivienda ubicada en 70 entre 23 y 24, a metros de Parque Castelli. Allí un abuelo fue reducido por dos delincuentes que ingresaron al domicilio con una planificación precisa y un objetivo claro: “buscar dólares”.
De acuerdo a lo informado por fuentes policiales la víctima se encontraba en el living de su casa mirando televisión cuando, de manera repentina, fue sorprendido por dos sujetos que habían logrado ingresar por una puerta balcón de la planta alta, tras escalar una pared lindera. Uno de ellos le colocó un toallón en la cabeza para taparle la visión y lo obligó a mirar hacia abajo mientras le ordenaba: ”Quedate quieto, poné las manos cruzadas”. El otro usó un cable de cargador de computadora para atarle las manos. Desde ese momento comenzó una secuencia aterradora: los delincuentes exigían que les entregara dólares. Le decían: ”A vos te entregaron, decinos dónde tenés los dólares. Te venimos rastreando hace tiempo. No queremos ser violentos”.
Desesperado, les indicó que lo único que tenía era un pequeño ahorro, que fue tomado por los ladrones. Con el dinero, los ladrones se dieron a la fuga. El jubilado fue asistido y radicó la denuncia.
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