El entrenador Miguel Ángel Russo, a través de sus asesores letrados, llegó a un acuerdo con San Lorenzo para rescindir su contrato a cambio de abonar 900.000 dólares, incluidos los dos meses que la entidad de Boedo le adeudaba, un porcentaje por el resto del contrato que le restaba cumplir e intereses punitorios.
De esta forma, Russo quedó habilitado legalmente para firmar con Boca y lo hará a través de un contrato que se extenderá hasta diciembre de 2026, de acuerdo a lo que revelaron fuentes vinculadas a la negociación.
De manera verbal ya quedó el camino allanado y ayer, tras una reunión entre los abogados de ambas partes para cerrar todo de manera escrita, quedó formalizada su desvinculación de San Lorenzo.
Al margen de los montos que se manejaron y de la firma de la desvinculación, Miguel Russo estará en condiciones legales de presentarse hoy en Boca Predio para iniciar su tercer ciclo en el club de la Ribera, de acuerdo a lo que se informó en la víspera.
Todos esperaban que Russo asuma ayer, pero quedó postergado para hoy ya que el plantel se entrenó temprano (bajo la supervisión de los “profes”), cuando todavía no había ocurrido el cónclave clave entre los representantes de Miguelo y Julio Lopardo, el presidente de San Lorenzo.
SORPRESIVO CONTROL ANTIDOPING
Por otra parte, el plantel de Boca fue sometido ayer a un control antidoping sorpresa por parte de la FIFA, a solo dos semanas del inicio del Mundial de Clubes.
La delegación del ente regulador del fútbol internacional se presentó en el predio de Ezeiza para llevar adelante los exámenes de rigor que constaten que está todo listo para el torneo.
El procedimiento se enmarcó dentro de la serie de controles que la FIFA realiza sobre los equipos que participarán del mencionado torneo.
En esta ocasión, Boca fue el seleccionado, mientras que River, el otro conjunto argentino presente en el certamen, había sido evaluado de la misma manera semanas atrás.
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