La pulseada salarial de los encargados de edificios continúa su curso en la Secretaría de Trabajo, un ámbito donde las decisiones impactan directamente en el bolsillo de millones de propietarios. Sin embargo, en esta mesa de negociación crucial, una voz resuena por su ausencia, al menos en el tono propio: la de los consorcistas, quienes son los que afrontan el peso económico de cada aumento acordado.
En la vereda de enfrente del Sindicato Único de Trabajadores de Edificios de Renta y Horizontal (SUTERH) se sientan entidades que representan a los administradores de consorcios, los profesionales contratados por los propietarios para gestionar la propiedad horizontal.
En este contexto, los consorcistas ahora empezaron a levantar la voz con un pedido de participación directa en esas negociaciones. La definición del salario del encargado tiene una especial gravitación en el valor final de las expensas de los edificios, convirtiéndose en un factor determinante en el presupuesto mensual de cada unidad funcional. Incluso, se lo menciona entre los determinantes de la cotización de un alquiler. Puntualmente, en edificios con un peso fuerte de ese gasto, los inversores deben acomodar el precio del alquiler a la baja.
La demanda de participación en esa negociación salarial se hace visible desde la Asociación de Propietarios, Consorcios y Consorcistas. Hace más de ocho meses que la asociación elevó formalmente su solicitud de inclusión en la mesa de negociación. La respuesta hasta el momento ha sido el silencio. “Es hora de poner fin a una lógica que excluye sistemáticamente a quienes deberían estar al frente de estas decisiones. Los consorcistas ya no aceptamos ser convidados de piedra”, dijo el presidente de la Asociación de Propietarios, Consorcios y Consorcistas, Eduardo Awad.
Awad describe el cuadro para los 20 millones de copropietarios, muchos de ellos familias con hijos en edad escolar: “La realidad que se desprende de esta ilógica metodología de negociación es que los que pagan mensualmente las expensas y no tienen representación en las negociaciones, empiezan a no poder pagarlas. Cada mes son más los que están imposibilitados de hacer frente a sus obligaciones. Es entonces cuando deben enfrentar juicios que, al perderlos, terminan en ejecuciones y familias enteras quedan en la calle”.
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