Cómo el cerebro se preparó para volar: la respuesta está en un fósil
Edición Impresa | 11 de Enero de 2026 | 02:30
Un fósil de 233 millones de años hallado en Brasil permitió reconstruir cómo evolucionó el cerebro en el camino hacia el vuelo, según un estudio publicado en Current Biology y liderado por el italiano Mario Bronzati, de la Universidad de Tubinga. La investigación revela que aves y pterosaurios alcanzaron la capacidad de volar por rutas evolutivas distintas: mientras las aves heredaron de sus ancestros un cerebro ya preparado para controlar el vuelo, los pterosaurios debieron desarrollarlo casi desde cero, al mismo tiempo que sus alas. La clave del hallazgo fue el Ixalerpeton, un antiguo pariente de los pterosaurios encontrado en rocas del Triásico. Su análisis, junto con reconstrucciones 3D de cerebros de decenas de especies —desde dinosaurios hasta cocodrilos—, mostró señales de adaptación visual que pudieron favorecer el vuelo, pero sin anticipar del todo ese destino evolutivo. Aunque ambos grupos comparten algunas similitudes, sus cerebros diferían en forma y tamaño. Como señala el investigador Matteo Fabbri, los pterosaurios tenían cerebros mucho más pequeños, demostrando que no se necesita un gran cerebro para surcar los cielos
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