Las protestas en Irán parecían haberse sofocado el jueves, una semana después de que las autoridades aislaran al país del exterior y profundizaran una dura represión que, según activistas, dejó más de 3.400 muertos. En Teherán, testigos señalaron que ya no se observan restos de hogueras ni escombros en las calles y que el sonido de disparos, intenso en noches anteriores, ha cesado. La prensa estatal informó sobre amplias detenciones contra presuntos “terroristas” y operativos para confiscar antenas de internet satelital Starlink, clave para difundir imágenes. Mientras Estados Unidos, el G7 y la Unión Europea evalúan nuevas sanciones, China afirmó que Irán considera que la situación interna se encuentra ahora estable, aunque Washington mantiene “todas las opciones sobre la mesa”.
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