Cuando el amor corre sin premura y sólo es...

Edición Impresa

Se conocieron cuando ya no creían demasiado en el amor. No hubo fuegos artificiales ni frases memorables: apenas un café tibio y una conversación larga. Una mirada que, en el fondo, sabía que era algo más que un encuentro fortuito.

Así, con el tiempo, aprendieron el uno del otro lo mínimo indispensable: cómo se despertaba ella, qué música le molestaba a él, en qué silencios convenía no entrar. La conexión fue sin desparpajo, sin obligaciones.

Se amaron así, sin exagerar, con una paciencia nueva. No prometieron futuro, pero se eligieron cada día, que es una forma más honesta de promesa. Cuando todo terminó, no hubo escándalo. Sólo la certeza de haber sido refugio por un rato. Y, en este escenario donde todo va a otra velocidad, eso alcanzó.

 

LA PÁGINA DE LOS LECTORES
Quienes estén interesados en compartir sus vivencias, narrar anécdotas, publicar opiniones sobre la cultura o, simplemente, divulgar un texto literario y creativo de producción propia, pueden enviarlo a libros@eldia.com.

 

 

 

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE