Trump estudia hacer una oferta para comprar Groenlandia

El interés del mandatario por quedarse con la isla danesa reaviva un debate geopolítico sensible que no descarta la opción militar

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está considerando hacer una oferta para comprar Groenlandia, a pesar de que la población de la isla y el país que la controla, Dinamarca, han dejado claro que no están interesadas.

Trump se ha negado de manera repetida a descartar el uso de la fuerza para apoderarse de la estratégica isla ártica, lo que ha provocado conmoción e indignación en Dinamarca y otros aliados europeos de larga data de Estados Unidos.

Tras una solicitud de Copenhague, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, dijo que pronto mantendría conversaciones con representantes daneses.

“Me reuniré con ellos la próxima semana”, declaró Rubio a los periodistas.

El gobierno de Groenlandia también estará presente. “Nada sobre Groenlandia sin Groenlandia. Obviamente vamos a participar. Hemos pedido una reunión”, dijo la ministra Vivian Motzfeldt a la TV pública, después de la confirmación del encuentro entre Rubio y funcionarios daneses.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, expresó que Trump debate “activamente” con su equipo la compra de Groenlandia.

Leavitt reiteró que Trump creía que estaba en el interés de Estados Unidos adquirir la poco poblada Groenlandia, cuya superficie es aproximadamente la del mayor estado estadounidense, Alaska.

“Considera que es lo mejor para Estados Unidos para disuadir la agresión rusa y china en la región ártica. Y por eso su equipo está hablando actualmente de cómo sería una posible compra”, indicó Leavitt.

Ni Leavitt ni Rubio descartaron el uso de la fuerza. Pero Leavitt aseguró que “la primera opción del presidente siempre ha sido la diplomática”.

El presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el republicano Mike Johnson, señaló que no ha oído hablar de un envío de tropas a Groenlandia.

Johnson, reconoció sin embargo que no fue informado anticipadamente del ataque del 3 de enero en Venezuela en el que fuerzas estadounidenses capturaron al ahora depuesto presidente Nicolás Maduro.

El éxito de esa operación parece haber envalentonado a Trump, que desde entonces amenazó con intervenciones estadounidenses en Groenlandia, Cuba, Irán, México y Colombia.

El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, ha insistido repetidamente en que la isla no está en venta y que solo sus 57.000 habitantes deben decidir su futuro.

Dinamarca mantiene la soberanía sobre Groenlandia, que posee estatus semiautónomo. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió el lunes que “si Estados Unidos eligiera atacar militarmente a otro país de la OTAN, entonces todo se pararía”, incluyendo “la OTAN y la seguridad que se puso en marcha desde el final de la Segunda Guerra Mundial”.

Dinamarca es miembro fundador de la OTAN y ha sido una aliada firme de Estados Unidos. Participó del controvertido envío de tropas para apoyar la invasión estadounidense de Irak en 2003.

Trump, en marcado contraste con los presidentes estadounidenses anteriores, ha criticado a la OTAN, a la que ve no como un instrumento del poder de Estados Unidos, sino como países más pequeños que se aprovechan de la seguridad estadounidense.

UNA IDEA QUE NO ES NUEVA

El renovado interés de Trump en adquirir Groenlandia encaja en un patrón largo y poco conocido en la historia de Estados Unidos. Desde discusiones discretas después de la Guerra Civil hasta una oferta de 100 millones de dólares tras la Segunda Guerra Mundial, los líderes estadounidenses han visto repetidamente a la isla como una presa estratégica.

Cuando Estados Unidos compró Alaska a Rusia en 1867, funcionarios bajo el mando del secretario de Estado William Seward analizaron adquirir Groenlandia como parte de un impulso más amplio hacia el Ártico. Seward señaló que el territorio era rico en recursos naturales, como el carbón. Pero la idea nunca se transformó en una oferta formal, ya que el Congreso tenía poco interés en perseguir otra adquisición en el Ártico.

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