Cuando un buitre herido llegó a un centro de rescate en Sudáfrica, los veterinarios pensaron que sería un caso más. Hasta que leyeron el formulario: en “ocupación” figuraba, muy serio, “Madre de dragones furiosos”.
Tras unos segundos de desconcierto, el equipo estalló en risas. El ave había sido hallada exhausta al costado de una ruta y los voluntarios decidieron ponerle humor al trámite. La broma no retrasó la atención: fue hidratada, alimentada y revisada. Solo sufría deshidratación y cansancio. La historia se viralizó y el buitre se volvió una celebridad. Días después, ya recuperado, fue liberado, dejando una anécdota que recordó que incluso en rescates serios siempre hay lugar para sonreír.
SUSCRIBITE a esta promo especial