Del humo a la bendición: tradiciones animales a la española

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Cada enero, España se permite una de esas postales donde tradición y sorpresa caminan de la mano. En San Bartolomé de Pinares, un pequeño pueblo a poco más de una hora de Madrid, los caballos galopan entre hogueras encendidas mientras el humo perfuma la noche y los vecinos comparten vino, dulces y recuerdos.

Es Las Luminarias, una celebración centenaria en honor a San Antonio Abad, patrón de los animales, que sigue convocando a multitudes pese a las polémicas. Cuando cae el sol, enormes montones de ramas se transforman en llamas que iluminan las calles. Los jinetes, tras proteger a sus caballos con cintas ignífugas y trenzas cuidadas, los guían entre el fuego.

Según la creencia popular, el humo purifica y protege a los animales para el año que comienza, una tradición nacida cuando la ganadería era el corazón del pueblo y una misteriosa enfermedad amenazó a los caballos.

A la mañana siguiente, el clima cambia por completo. En Madrid, perros con abrigos y gatos algo desconcertados esperan su turno frente a la iglesia de San Antonio para recibir agua bendita.

Dueños orgullosos levantan a sus mascotas mientras los sacerdotes las bendicen, convencidos de que el ritual les traerá salud y protección. Entre llamas nocturnas y bendiciones matinales, San Antonio vuelve a reunir a pueblos y ciudades. Y en la España rural, cada vez más silenciosa, Las Luminarias siguen siendo una excusa perfecta para volver a casa con olor a humo… y el corazón lleno.

 

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