El robo se llevó puesta a la directora del Louvre

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No fue una renuncia menor. Laurence des Cars era la presidenta y directora del Louvre, el museo más importante y visitado del planeta. Había asumido en 2021 y se convirtió en la primera mujer en ocupar ese cargo histórico. Ahora, el presidente Emmanuel Macron anunció oficialmente su dimisión.

Según el comunicado del Palacio del Elíseo, su salida constituye un “acto de responsabilidad en un momento en que el museo más grande del mundo necesita calma y un nuevo impulso fuerte”.

La frase suena diplomática. El trasfondo fue explosivo.

Todo cambió en octubre, cuando un grupo de ladrones ejecutó un golpe que parecía sacado de Hollywood: irrumpieron a plena luz del día, utilizaron un montacargas para moverse dentro del edificio y escaparon en menos de ocho minutos con ocho joyas de la Corona del siglo XIX. El valor estimado: 100 millones de dólares.

Cuatro sospechosos fueron detenidos, pero el daño institucional fue devastador. El museo que custodia siglos de historia quedó expuesto ante el mundo como vulnerable.

El robo fue apenas el comienzo. A medida que avanzaba la investigación parlamentaria y judicial, comenzaron a conocerse más problemas: fugas de agua en áreas históricas; huelgas de personal; un sistema de fraude en la venta de entradas. Y fuertes cuestionamientos a la gestión interna.

Des Cars incluso había presentado su dimisión en octubre ante la ministra de Cultura, Rachida Dati, pero en ese momento fue rechazada.

Sin embargo, la presión pública y política no dejó de aumentar.

El domingo pasado, el Louvre volvió a quedar en el centro de la escena mundial cuando activistas del colectivo británico “Everyone Hates Elon” lograron colgar brevemente en una de sus salas una imagen del expríncipe Andrés, tomada tras su reciente detención vinculada al caso Jeffrey Epstein.

La escena fue tan insólita como humillante: el museo más prestigioso del planeta convertido en escenario de protesta política.

El clima interno terminó de tensarse.

La icónica pirámide de vidrio diseñada por Ieoh Ming Pei en 1988 fue pensada para recibir cuatro millones de visitantes al año.

En 2024, el Louvre recibió nueve millones, el 80% de ellos extranjeros.

La infraestructura quedó chica. El sistema colapsó.

Ahora el Gobierno francés planea una transformación profunda bajo el proyecto “Louvre-Nuevo Renacimiento”:

Nueva entrada prevista para 2031.

Modernización integral de seguridad.

Y un espacio exclusivo para La Gioconda, con boleto propio e independiente.

Sí, la Mona Lisa tendrá su propia área especial. No es un detalle menor: la obra ya fue robada en 1911 y recuperada meses después.

 

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