VIDEO.- En 4 y 49, otro edificio con paredes que hacen temer

Vecinos y comerciantes señalan riesgos de caída de mampostería, como ya ocurrió en varios puntos del casco en los últimos días

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Ante el fenómeno de los desprendimientos de mampostería de los edificios en la Ciudad, se encendió una nueva alerta en la esquina de 4 y 49. Allí, transeúntes y residentes miran para arriba con desconfianza: el edificio de 10 pisos muestra paredes que, a simple vista, parecen carcomidas.

El estruendo del balcón desplomado el lunes por la noche en la zona de 38 entre 2 y 3 todavía resuena en los oídos de los vecinos de Barrio Norte, pero el eco de la preocupación corre por el Centro. Lo que hasta hace poco se percibía como una problemática de inmuebles históricos, hoy se revela también como una amenaza desde construcciones modernas.

“Este edificio corre el mismo destino que lo ocurrido en Barrio Norte”, advirtió un vecino a este diario, trazando un paralelismo con el susto en la cuadra de calle 38.

En la planta baja de la esquina de 4 y 49 la preocupación es diaria. Un comerciante relató el drama: “El edificio está deteriorado, no hay mantenimiento y han caído pedazos. No pasó nada de milagro, pero por aquí pasan niños y gente mayor permanentemente. El desprendimiento está a la vista, no es un dibujo”. La denuncia apunta a un vacío de control donde el consorcio y la Municipalidad.

Recuerdan en el barrio que meses atrás, el paso por la vereda estuvo protegido con un techo montado sobre una estructura de andamio. Sugería un escenario de obra.

¿Por qué se caen los balcones en La Plata? La respuesta técnica combina la falta de mantenimiento crónico con factores ambientales. El clima de verano actúa como un catalizador. El calor intenso genera movimientos térmicos en los materiales. Si no tienen sistemas elásticos, la estructura “tira” y termina rompiéndose, provocando fisuras y desprendimientos.

Las paredes exteriores muestran deterioro en el revestimiento / EL DIA

A esto se suma un fenómeno bajo nuestros pies. Expertos consultados por este diario subrayaron que el calor persistente seca las napas freáticas, provocando que la tierra se contraiga. Ese movimiento del suelo se traslada a los cimientos, afectando la estabilidad de las paredes y, por decantación, de los elementos salientes como balcones y cornisas. Es una dinámica que afecta incluso a edificios de apenas diez años, como el de Barrio Norte.

CIUDAD EN VILO

La problemática muestra una frecuencia alarmante. El viernes pasado, un vecino que bajaba de un micro en 7 entre 46 y 47 recibió el impacto de restos de mampostería en su hombro. Días antes, en 60 entre 1 y 115, otro hombre se salvó por segundos de ser golpeado por cascotes que estallaron contra la vereda.

La historia reciente no permite el optimismo. En las últimas dos décadas se contabilizan al menos diez casos de gravedad, desde el taxista herido en 2024 cerca de la estación de trenes, hasta el desplome en 6 y 54 en 2020. Ante este panorama, el Colegio de Arquitectos insiste en la necesidad de una nueva ordenanza y controles periódicos obligatorios.

 

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