Qué esconde la infraestructura espacial china instalada en Argentina

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El Congreso de Estados Unidos difundió un informe titulado “Atrayendo a América Latina hacia la órbita de China”, en el que advierte sobre el desarrollo de una red de infraestructura espacial vinculada a Beijing en distintos países de la región, incluida Argentina. Según el documento, estas instalaciones tendrían un uso dual —civil y militar— y podrían servir para recopilar inteligencia y fortalecer las capacidades estratégicas del régimen asiático.

La investigación identifica al menos once instalaciones espaciales asociadas a China en América Latina y menciona específicamente tres en territorio argentino: la Estación de Espacio Lejano en Neuquén, el Observatorio Astronómico Félix Aguilar en San Juan y la Estación Terrena de Río Gallegos, en Santa Cruz. También se consignan desarrollos en Venezuela, Bolivia, Chile y Brasil.

La estación de Neuquén, bajo la lupa

El documento pone especial foco en la Estación de Espacio Lejano ubicada en Bajada del Agrio, provincia de Neuquén. Allí opera una antena de 35 metros de diámetro que, según el informe, tiene capacidad para captar señales satelitales extranjeras y transferir datos a redes vinculadas al Ejército chino.

El acuerdo bilateral firmado en 2016 establecía que la estación tendría fines exclusivamente civiles. Sin embargo, el Congreso estadounidense advierte que no se habrían implementado mecanismos de supervisión efectivos para garantizar ese carácter.

El predio, de aproximadamente 200 hectáreas, fue cedido a China por un plazo de 50 años con exenciones impositivas. La construcción comenzó en 2014 y finalizó en 2017, con una inversión estimada superior a los 50 millones de dólares.

Tecnología láser en San Juan y capacidades estratégicas

El informe también menciona el Observatorio Astronómico Félix Aguilar, en San Juan, donde funciona un sistema láser de medición satelital (SLR) desarrollado y financiado por China. Según el documento, se trata del sistema más activo de su tipo en América Latina.

Esta tecnología permite generar datos de localización milimétrica de satélites, útiles para investigaciones científicas, pero también con aplicaciones potenciales en defensa antisatélite y advertencia estratégica. El reporte señala que estas capacidades podrían utilizarse para puntería precisa, guerra electrónica y monitoreo de amenazas en aire, mar y espacio.

Río Gallegos y los interrogantes técnicos

En Santa Cruz, la Estación Terrena de Río Gallegos fue aprobada como instalación civil en 2021 tras un acuerdo entre la empresa argentina Ascentio Technologies y la firma china Emposat.

Sin embargo, el informe sostiene que Emposat mantiene vínculos con la Fuerza Aeroespacial del Ejército Popular chino. Además, advierte que la estación fue equipada con antenas aptas para comunicaciones seguras y eventuales operaciones de guerra electrónica. Una de ellas, según el documento, carece de especificaciones técnicas públicas, lo que incrementa las dudas sobre su función real.

El Congreso estadounidense afirma que las tres instalaciones en Argentina no funcionarían de manera aislada, sino como “nodos de una red coordinada que proporciona información estratégica” a China en el hemisferio occidental.

En ese marco, el presidente del Comité Selecto, John Moolenaar, sostuvo que “gran parte de la vida cotidiana estadounidense depende de los satélites” y que las operaciones espaciales chinas en la región son motivo de “grave preocupación”. Según expresó, China estaría utilizando estas inversiones para expandir su agenda geopolítica y socavar la influencia de Estados Unidos.

El informe incluye una serie de recomendaciones dirigidas al gobierno estadounidense. Entre ellas, propone que la NASA revise los acuerdos de cooperación con países que albergan infraestructura espacial china, para verificar el cumplimiento de la Enmienda Wolf, que restringe la cooperación bilateral con China en materia espacial.

También sugiere que el Congreso evalúe actualizar esa normativa para evitar que acuerdos nominalmente multilaterales permitan sortear las restricciones vigentes.

Asimismo, insta a las agencias estadounidenses a reevaluar la cooperación en espacio, defensa y tecnología avanzada con los países involucrados y plantea como objetivo estratégico detener la expansión de la infraestructura espacial china en América Latina.

El informe se inscribe en un contexto de creciente competencia estratégica entre Estados Unidos y China por el dominio tecnológico y espacial. La inclusión de Argentina dentro de esa disputa geopolítica agrega un nuevo elemento de tensión en la agenda bilateral y podría tener derivaciones diplomáticas y económicas.

Mientras Beijing sostiene que sus proyectos en la región tienen fines científicos y de cooperación tecnológica, desde Washington advierten que el carácter dual de estas instalaciones representa un riesgo para la seguridad hemisférica.

 

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