Kast abre una etapa de giro conservador en Chile
Edición Impresa | 11 de Marzo de 2026 | 02:02
La llegada al poder de José Antonio Kast marca un punto de inflexión en la política de Chile. El líder del Partido Republicano asume hoy la presidencia con un programa de fuerte impronta conservadora que, según analistas, representa el giro más pronunciado hacia la derecha desde el retorno de la democracia en 1990, tras el fin de la dictadura de Augusto Pinochet.
Abogado de 60 años, Kast ganó las elecciones con un amplio margen frente a la candidata oficialista Jeannette Jara, impulsado por un discurso centrado en la seguridad pública y el control de la inmigración. Su victoria refleja el clima de inquietud que atraviesa el país por el aumento del crimen organizado y la frustración de parte del electorado con las expectativas que había generado el gobierno saliente de Gabriel Boric.
Durante la campaña, Kast prometió aplicar medidas de “mano dura”, entre ellas ampliar el concepto de legítima defensa, realizar operativos policiales y militares en zonas dominadas por el narcotráfico y endurecer la política migratoria. En ese terreno, propone convertir la inmigración irregular en delito, reforzar las fronteras e impulsar expulsiones masivas.
El nuevo presidente también asumirá en un contexto internacional complejo. La política exterior chilena se encuentra atravesada por la creciente competencia entre Estados Unidos y China por influencia en América Latina. Mientras Washington busca reforzar su presencia en la región, Beijing se consolidó en los últimos años como el principal socio comercial de Chile.
En ese marco, varios analistas consideran probable un mayor acercamiento del nuevo gobierno chileno a la Casa Blanca. Durante la campaña, Kast evitó definiciones tajantes sobre temas internacionales, pero realizó gestos hacia la administración de Donald Trump, quien lo felicitó tras su victoria y lo invitó a una reciente cumbre regional en Miami, donde también participaron los presidentes de Argentina, Javier Milei, y de El Salvador, Nayib Bukele.
El inicio de su mandato, sin embargo, no estará exento de desafíos. Kast deberá gobernar con un Parlamento fragmentado, lo que obligará a negociar con diversas fuerzas políticas para aprobar sus principales proyectos. Además, la decisión de suspender el proceso de transición con el gobierno saliente -algo inédito desde el retorno democrático- generó críticas y podría anticipar un período de fuerte polarización política.
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