Más allá del uso individual de la mochila, algunos especialistas consideran que las instituciones educativas también pueden contribuir a reducir la carga que transportan los alumnos.
Una de las propuestas es que las escuelas dispongan de espacios o mobiliario donde los estudiantes puedan dejar libros y materiales pesados, evitando que deban trasladarlos diariamente entre la escuela y el hogar.
También se ha planteado la necesidad de generar campañas informativas que expliquen a padres y alumnos cómo utilizar correctamente las mochilas.
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