Awada en una noche de moda
Edición Impresa | 15 de Marzo de 2026 | 07:04
En una mesa larga, rodeada por una ambientación en tonos bordó, blanco y verde, la moda tuvo anoche uno de esos encuentros íntimos donde el lujo se expresa sin estridencias. En el restaurante del chef argentino Gonzalo Aramburu, el exclusivo Bis Bistró, la firma DEMARIA reunió a un pequeño grupo de invitadas para presentar su nueva colección y celebrar una etapa que amplía su universo creativo.
Entre las presencias destacadas estuvo Juliana Awada —en su primera aparición pública tras conocerse la separación con el expresidente Mauricio Macri y en medio de los rumores de supuesto romance con el rey Felipe VI de España—, quien reapareció públicamente acompañada por su hija Antonia Macri. También formaron parte de la velada Analía Maiorana, Andrea Frigerio junto a su hija Fini Bocchino, además de Zuzu Coudeu, Rossella della Giovampaola y Sol Acuña. Todas acompañaron a María Conorti en una cena que reflejó con precisión el universo estético de la marca: líneas limpias, materiales nobles y una elegancia pensada para perdurar.
La reunión funcionó como escenario para presentar un nuevo capítulo en la historia de la firma. Después de 27 años construyendo su identidad en el mundo del calzado y los accesorios de cuero, DEMARIA decidió expandir su propuesta hacia el prêt-à-porter con una colección de prendas que lleva ese mismo ADN artesanal al terreno de la indumentaria. Tapados, blazers, pantalones, bermudas, chaquetas y faldas forman parte de esta nueva línea en la que el cuero deja de ser un detalle para convertirse en el centro de cada diseño.
Las piezas fueron trabajadas con materiales seleccionados con precisión: cuero de oveja, cabra gamuzada y lana de oveja que aportan textura, movimiento y presencia a cada look. El resultado es una propuesta que mantiene la estética sobria de la marca, pero amplía su lenguaje hacia una experiencia completa en torno al cuero.
La historia detrás de DEMARIA está atravesada por una tradición familiar vinculada al oficio. La pasión de Conorti por el calzado tiene raíces profundas: su abuelo y su padre participaron activamente del mercado argentino del calzado, mientras que de su madre heredó el interés por la perfección estética y la búsqueda de materias primas de calidad. Esa combinación dio origen a la marca el 17 de marzo de 1999, cuando abrió su primer espacio en Buenos Aires.
Desde entonces, la firma consolidó un recorrido basado en una premisa constante: crear piezas capaces de trascender el tiempo. La selección de materiales —que incluye cueros italianos, rafia, lino, terciopelo de seda y alpaca— es el primer paso de un proceso que continúa en talleres donde artesanos especializados trabajan cada pieza bajo la supervisión directa de su creadora.
A lo largo de los años, la marca desarrolló productos que se volvieron parte del guardarropa de muchas clientas. Sus ballerinas y espadrilles, pioneros en el mercado argentino, representan ese punto de equilibrio entre comodidad y elegancia que define su identidad. Con el tiempo, la propuesta se amplió también al universo de carteras y accesorios, manteniendo el mismo estándar de calidad.
El reciente lanzamiento del monograma de la marca marcó otro momento en su evolución, al consolidar un símbolo que refuerza la identidad de la firma y el vínculo con sus clientas.
La presentación de esta nueva colección, en una cena donde la moda se mezcló con conversaciones y detalles cuidadosamente pensados, funcionó así como la confirmación de una continuidad.
Una marca que nació del oficio familiar y que hoy amplía su horizonte sin perder la idea que la define desde el primer día, que la elegancia no depende de la moda sino del tiempo.
Juliana Awada en el encuentro exclusivo de DEMARIA
Analía Maiorana
Agos Barbagelata e Inés Artageveytia
Andrea Tucu Martínez
Andrea Frigerio
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