Estados Unidos y China reactivan el diálogo comercial en París

Delegaciones de ambas potencias negocian antes del esperado encuentro entre Trump y Xi. Tensión arancelaria en la agenda

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Delegaciones de Estados Unidos y China iniciaron ayer en París una nueva ronda de conversaciones económicas y comerciales que busca allanar el camino para una esperada cumbre entre el presidente estadounidense Donald Trump y su colega chino Xi Jinping, prevista para dentro de unas dos semanas.

Las delegaciones están encabezadas por el secretario del Tesoro estadounidense Scott Bessent y por el viceprimer ministro chino He Lifeng, quienes lideran las negociaciones bilaterales desde el año pasado.

Según informó la agencia estatal Xinhua, las conversaciones comenzaron por la mañana en la capital francesa y continuarán durante dos jornadas.

La Casa Blanca indicó que Trump planea viajar a Beijing entre el 31 de marzo y el 2 de abril para una visita de Estado, aunque el gobierno chino todavía no confirmó oficialmente la agenda.

De concretarse, sería el primer viaje de un presidente estadounidense al país asiático desde la visita realizada por el propio Trump durante su primer mandato en 2017.

CONTEXTO COMPLEJO

El diálogo de París se produce en un contexto de relaciones complejas entre las dos mayores economías del mundo.

Aunque el comercio bilateral supera los 700.000 millones de dólares anuales, la relación ha estado marcada en los últimos años por disputas arancelarias, tensiones tecnológicas y rivalidades estratégicas.

Hace cinco meses, ambos líderes se reunieron en Busan, Corea del Sur, donde acordaron una tregua de un año en la guerra comercial que había escalado con fuertes aranceles recíprocos.

En su momento, los gravámenes de represalia llegaron a superar el 100%, afectando cadenas globales de suministro y generando volatilidad en los mercados internacionales antes de que ambas partes retrocedieran parcialmente.

FRICCIONES COMERCIALES

A pesar de esa pausa, las fricciones comerciales continúan. Washington mantiene críticas sobre el acceso al mercado chino, los subsidios a empresas estatales y la protección de la propiedad intelectual, mientras que Beijing cuestiona las restricciones estadounidenses a las exportaciones de tecnología avanzada y a las inversiones en sectores estratégicos.

Las tensiones podrían aumentar nuevamente tras la decisión del gobierno de Trump de abrir una investigación comercial que involucra a 16 socios comerciales, entre ellos China. El proceso se inició después de que la Corte Suprema de Estados Unidos anulara parte de los aranceles globales impuestos por Washington el año pasado, lo que podría derivar en nuevas medidas proteccionistas.

EL PESO DE LA GUERRA

Además de los temas comerciales, el contexto geopolítico también pesa en las conversaciones. La guerra con Irán y la tensión en el estratégico estrecho de Ormuz generan preocupación global por el suministro energético y el precio del petróleo. Trump pidió recientemente a varias potencias, incluida China, que contribuyan a garantizar la seguridad del tránsito marítimo en esa vía por donde circula una parte significativa del crudo mundial.

Para analistas internacionales, la reunión de París es una de las citas más importantes antes del eventual encuentro entre Trump y Xi. El economista Gary Ng, del banco Natixis, sostuvo que el desafío central será determinar si ambos países pueden manejar sus diferencias sin reactivar una guerra comercial. “Lo clave es si pueden ponerse de acuerdo sobre cómo gestionar sus desacuerdos”, explicó Ng, quien también señaló que Beijing observa con cautela los cambios en la política económica estadounidense.

Desde el lado chino, el ministro de Relaciones Exteriores Wang Yi afirmó recientemente que este podría ser “un gran año” para los vínculos entre ambos países y aseguró que la agenda de contactos de alto nivel ya está en marcha.

Bessent y He han mantenido varias rondas de negociaciones en el último año en ciudades como Ginebra, Londres, Estocolmo, Madrid y Kuala Lumpur. La cita de París busca ahora consolidar avances que permitan encarar la próxima cumbre presidencial con la posibilidad de estabilizar, al menos temporalmente, una relación económica crucial para el comercio mundial.

 

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