La esperanza peronista, una reforma en marcha y la alianza que se busca reeditar

Jose Picón

 

El peronismo bonaerense empieza a percibir una serie de indicios que entusiasma a su dirigencia. No se trata de cuestiones de su propia existencia porque la disputa interna que lo cruza goza de muy buena salud. El cambio de clima, tenue, pero cambio al fin, tiene relación con la marcha del Gobierno nacional y el creciente impacto negativo de su política económica sobre vastos sectores de la población.

Ese ánimo renovado está anclado sobre algunos datos oficiales que se conocieron en las últimas horas. También, respecto de una serie de evaluaciones del pulso social que difundieron varias consultoras de opinión.

El INDEC acaba de dar a conocer los índices de desocupación correspondientes al último trimestre de 2025 que refleja un aumento respecto del mismo período del año anterior. Pasó del 6,4 al 7,5 por ciento en el país. Ese deterioro tiene un impacto superior en los distritos del Conurbano, donde vive (y vota) el 75 por ciento de la población bonaerense. En ese conglomerado el desempleo trepó al 9,5 por ciento. Se trata de una foto social “vieja”, según describen diversos especialistas, porque la pérdida de puestos de trabajo se habría acrecentado en lo que va de 2026.

Ese dato duro y complejo para la administración de Javier Milei linkea con otro. La Universidad Di Tella acaba de dar a conocer su habitual Indice de Confianza al Consumidor respecto del Gobierno nacional que cayó en febrero un 5,30 por ciento a nivel nacional. El número que interesa sobremanera en el caso de la Provincia es que en el Gran Buenos Aires  la caída fue del 9,35 por ciento. Es decir que la percepción ciudadana respecto de la administración libertaria es mucho peor en el Conurbano que en el resto del país.

Otras inquietudes

Estos números se conjugan con diversos análisis que hablan de un malestar en ascenso. La inflación ha dejado de estar al tope de las preocupaciones ciudadanas y fue reemplazada por los bajos salarios y el temor a perder el empleo. El estudio de la consultora Tres Punto Zero redondea con una conclusión inquietante: la paciencia social anclada en la esperanza de que el esfuerzo y el ajuste conducirían a un futuro mejor, comienza a evidenciar un agotamiento creciente.

Este escenario social empuja al peronismo, donde se analiza que las chances de retener el gobierno provincial están intactas. La certeza de que hay vida política luego de la derrota electoral de octubre frente a La Libertad Avanza genera otra novedad: sin Axel Kicillof en la cancha porque no tiene reelección y además está embarcado en su proyecto presidencial, florecen aspirantes a la Gobernación.

¿Una reforma electoral?

La aceleración peronista excede la puesta en cancha de eventuales candidatos. Por lo bajo se está cocinando una reforma electoral cuyos primeros borradores circulan en algunos despachos de la Cámara de Diputados bonaerense. Si bien el tema se maneja con hermetismo, la idea central es que la definición electoral en la Provincia quede resuelta en el primer semestre de 2027. Es decir, consolida el adelantamiento electoral y que los comicios para elegir el sucesor de Kicillof se hagan en mayo, tal como este diario viene adelantando desde hace largas semanas.

La iniciativa mantiene las Primarias porque el peronismo cree que serán necesarias para resolver su propia interna e incluye una novedad: que el candidato a gobernador puede elegir su vice luego de esos comicios, de modo que podría llevar de compañero de fórmula eventualmente a su derrotado. Una forma de contención política para que nadie se quede de brazos cruzados.

Al laboratorio en el que se mezclan los componentes de ese proyecto en preparación aún no entró el kicillofismo. El kirchnerismo y el Frente Renovador están avanzando, compartiendo y sondeando ideas con algunas bancadas opositoras.

¿Aceptará mansamente Kicillof que el peronismo se juegue todo en mayo cuando luego lo necesitará en octubre si es que termina siendo candidato presidencial?
 

La Interna que no para

Esa interna peronista no para de escribir capítulos. El día que Cristina Kirchner salió de su lugar de detención para ir a declarar, un alto funcionario provincial utilizó un chat con intendentes oficialistas para postear la inauguración de una obra. La Cámpora le saltó a la yugular junto al reproche de la presunta falta de solidaridad con la ex presidenta.

Mientras tanto, Mauricio Macri reapareció en busca de revitalizar al PRO. Hay amagues de instalar una candidatura presidencial amarilla en medio de una certeza: el PRO quiere reeditar la alianza con los libertarios en la Provincia. “No sólo eso: hay que sumar otros espacios”, sostienen.

Cristian Ritondo, el jefe del partido en la Provincia se apuntó en esa idea y ya postuló a Diego Santilli, actual ministro de Milei. Cerca del Colorado no quieren adelantarse, pero tampoco retroceden. “Ya dijo que tiene vocación de ser”, recuerdan.

La Libertad Avanza insiste con Sebastián Pareja, el hombre de confianza de Karina Milei. La hermana del Presidente sufre por estas horas por los cabos sueltos que le deja su candidato a jefe de Gobierno porteño, Manuel Adorni, que no logra salir del ojo de la tormenta, entre acusaciones y denuncias. También libra una guerra paralela con Santiago Caputo, al que busca dejar sin espacios relevantes en el Gobierno.

En medio de ese clima de tensión y las investigaciones por el escándalo cripto que también sacude a la Casa Rosada, para los libertarios la Provincia puede esperar.

Panorama bonaerense Jose Picon

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