Entre olas y plásticos: la historia secreta de las bolas de Neptuno

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En algunas playas del Mediterráneo aparecen unas curiosas esferas vegetales conocidas como bolas de Neptuno. A simple vista parecen restos sin valor, pero en realidad cuentan una historia fascinante sobre el mar y su relación con la contaminación. Estas bolas se forman a partir de hojas secas de posidonia oceánica, una planta marina clave para los ecosistemas costeros. Al desprenderse cada otoño y moverse con las olas, sus fibras ricas en lignina se enredan hasta crear estructuras compactas y resistentes. Lo sorprendente es que, en ese proceso natural, las bolas de Neptuno también atrapan microplásticos y residuos mayores que flotan en el agua. Investigaciones publicadas en Nature demostraron que estas esferas pueden concentrar miles de fragmentos de plástico por kilo, haciendo visible un problema que suele pasar desapercibido. En zonas como Mallorca, los científicos estiman que las praderas de posidonia pueden retener cientos de millones de fragmentos al año. Sin embargo, los expertos advierten que estas formaciones no son una solución mágica. Además de revelar la magnitud de la contaminación, cumplen funciones ecológicas esenciales: aportan nutrientes a la playa, retienen humedad y sostienen pequeños ecosistemas. Por eso, retirarlas puede ser más perjudicial que beneficioso. Frente al alarmante declive global de las praderas marinas, el mensaje es claro: la verdadera respuesta está en reducir el plástico desde el origen y evitar que llegue al mar.

 

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