La tormenta que le robó el agua a Marte

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Durante mucho tiempo, Marte fue un mundo muy distinto al que vemos hoy. Donde ahora hay polvo y desiertos interminables, antes hubo agua en abundancia, ríos, canales y un clima mucho más activo. La gran pregunta siempre fue la misma: ¿qué pasó con toda esa agua? Una investigación internacional acaba de sumar una pista clave, tan inesperada como fascinante. El estudio demostró por primera vez que una tormenta de polvo anómala, intensa pero localizada, tuvo un papel importante en la pérdida de agua del planeta rojo. Lejos de ser un simple fenómeno superficial, esta tormenta logró empujar vapor de agua hacia las capas más altas de la atmósfera marciana, incluso durante el verano del hemisferio norte, una etapa que hasta ahora no se consideraba relevante para este proceso. El hallazgo fue liderado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía y la Universidad de Tokio, y mostró que ese vapor alcanzó alturas de hasta 60 u 80 kilómetros. Allí, el agua se descompone con facilidad y el hidrógeno puede escapar al espacio, una de las claves para entender cómo Marte fue secándose con el paso de miles de millones de años. Las mediciones actuales indican que el planeta perdió tanta agua que habría alcanzado para cubrir buena parte de su superficie con cientos de metros de profundidad. Esta tormenta inusual, detectada durante el año marciano 37, aporta una nueva pieza al rompecabezas y ayuda a explicar cómo un planeta que alguna vez fue húmedo y dinámico terminó convertido en el desierto rojizo que conocemos hoy.

 

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