El diminuto hallazgo que une a Goethe con una hormiga prehistórica

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Un pequeño tesoro del pasado salió a la luz gracias a la tecnología moderna y a una colección histórica inesperada. Investigadores descubrieron una hormiga de unos 40 millones de años atrapada en un fragmento de ámbar que perteneció nada menos que a Johann Wolfgang von Goethe. El fósil, invisible a simple vista, pudo identificarse recién ahora mediante avanzadas técnicas de imagen, lo que permitió observar su interior con un nivel de detalle inédito. La hormiga corresponde a la especie extinta Ctenobethylus goepperti, muy común en el ámbar báltico, pero su excepcional conservación abrió una ventana única al pasado. Por primera vez, los científicos lograron analizar con precisión las estructuras internas de su cabeza y tórax y crear modelos tridimensionales interactivos que revelan su anatomía como nunca antes. El hallazgo también puso en valor las colecciones históricas. Los fragmentos de ámbar, conservados en el Museo Nacional Goethe de Weimar, forman parte de un conjunto reunido por el célebre escritor, quien probablemente nunca imaginó que esas piezas guardarían secretos biológicos. Paradójicamente, Goethe mostró poco interés por el ámbar como fósil, aunque lo utilizó para estudiar efectos ópticos en su teoría de los colores. Hoy, siglos después, una pieza que pasó por sus manos vuelve a generar conocimiento y confirma que la ciencia puede encontrar sorpresas incluso en los objetos más antiguos.

 

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