El hijo del ayatolá abatido que emerge como posible líder supremo de Irán

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Mojtaba Khamenei, hijo del fallecido líder supremo iraní Alí Khamenei, figura desde hace años entre los posibles sucesores al máximo cargo político y religioso de la República Islámica. La posibilidad de que asuma ese rol cobró nueva fuerza después de que un ataque aéreo atribuido a Israel provocara la muerte de su padre al inicio de la guerra que estalló la semana pasada.

A pesar de que nunca ocupó formalmente un cargo gubernamental ni fue elegido para una función pública, Mojtaba Khamenei ha sido durante décadas una figura influyente dentro del sistema político iraní.

Desde el ataque que terminó con la vida del ayatolá de 86 años, el hijo del líder supremo no volvió a aparecer públicamente. En el mismo episodio también murió su esposa, Zahra Haddad Adel, perteneciente a una familia estrechamente vinculada con la estructura clerical del país.

El nombre de Mojtaba Khamenei circula desde hace tiempo entre los clérigos conservadores como posible sucesor de su padre. Esa hipótesis había sido cuestionada en el pasado por sectores que temen que la República Islámica derive hacia una suerte de sucesión hereditaria similar a la monarquía que la revolución de 1979 derrocó.

Sin embargo, la muerte del líder supremo en el contexto del conflicto con Estados Unidos e Israel podría reforzar su posición. Para los sectores más duros del régimen, tanto Alí Khamenei como su familia aparecen ahora como figuras martirizadas por la guerra.

La decisión final recaerá en la Asamblea de Expertos, un órgano clerical de 88 miembros encargado de designar al líder supremo. Quien resulte elegido asumirá el control político y militar del país en un momento especialmente delicado, con Irán enfrentado militarmente a Estados Unidos e Israel y con reservas de uranio altamente enriquecido que podrían ser utilizadas para desarrollar armamento nuclear.

UN ROL INFLUYENTE

Durante años, Mojtaba Khamenei ha sido comparado con Ahmad Jomeini, el hijo del fundador de la República Islámica, Ruhollah Jomeini.

Analistas lo describen como una figura que combina funciones de consejero cercano, operador político y guardián del acceso al líder supremo.

Su influencia dentro del aparato estatal se consolidó con el tiempo. Cables diplomáticos estadounidenses divulgados por WikiLeaks a fines de la década de 2000 lo mencionaban como “el poder detrás de las togas”, en alusión a su creciente peso en las decisiones internas del régimen.

Esos documentos señalaban que había construido su propia red de aliados dentro del sistema político iraní, apoyándose en su cercanía con sectores clave del poder.

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