Sunitas y chiitas: la división religiosa que atraviesa la política de Medio Oriente
Edición Impresa | 8 de Marzo de 2026 | 02:00
Aunque comparten la mayoría de las creencias religiosas, la disputa por el liderazgo de la comunidad musulmana sigue teniendo consecuencias políticas en la región
La separación entre sunitas y chiitas se remonta al año 632, cuando murió el profeta Mahoma y surgió una disputa sobre quién debía sucederlo como líder de la comunidad musulmana. Un sector de los creyentes sostenía que el liderazgo debía recaer en Alí, primo y yerno del profeta, al considerar que el poder debía mantenerse dentro de su familia. Ese grupo pasó a ser conocido como chiita, término derivado de Shi’at Ali o “partidarios de Alí”.
Otro sector, en cambio, defendía que el sucesor debía ser elegido por consenso entre los fieles. Así fue designado Abu Bakr, uno de los compañeros más cercanos de Mahoma, dando origen a la corriente sunita.
Aunque ambas ramas comparten los pilares fundamentales del islam —como la oración, el ayuno y la peregrinación a La Meca— existen diferencias en la estructura religiosa.
Los sunitas no reconocen una autoridad religiosa centralizada y consideran que los líderes espirituales deben guiar a la comunidad a partir de la tradición del profeta, conocida como sunna.
En cambio, los chiitas otorgan un papel central a los imanes, considerados descendientes del profeta a través de Alí y depositarios de una autoridad espiritual especial.
MAYORÍA Y MINORÍA EN EL MUNDO MUSULMÁN
Hoy los sunitas representan aproximadamente entre el 85 y el 90 por ciento de los musulmanes del mundo. Los chiitas constituyen una minoría significativa —alrededor del 10 al 13 por ciento— concentrada principalmente en Irán, Irak, Bahréin y partes del Líbano.
Arabia Saudita es considerada el principal referente del islam sunita, mientras que Irán es el centro político y religioso del islam chiita.
Aunque su origen fue religioso, la división entre sunitas y chiitas también tiene consecuencias geopolíticas. Las rivalidades entre países de mayoría sunita y chiita influyen en alianzas, conflictos y disputas de poder en Medio Oriente. En muchos casos, las tensiones políticas se superponen con las identidades religiosas.
Por esa razón, comprender la diferencia entre sunitas y chiitas resulta clave para interpretar buena parte de los conflictos que atraviesan la región.
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