Alerta por Ormuz: el estrecho, cerrado y minado
Edición Impresa | 10 de Abril de 2026 | 01:09
El estratégico Estrecho de Ormuz quedó en el centro de la tensión global tras las afirmaciones de Irán sobre su cierre total y la posible presencia de minas en sus aguas. Según medios estatales como Press TV, varios petroleros comenzaron a dar marcha atrás ante el riesgo, incluyendo embarcaciones que giraron abruptamente cerca de Omán. Las autoridades portuarias iraníes recomendaron rutas alternativas y exigieron coordinación con la Guardia Revolucionaria, en medio de advertencias sobre explosivos navales que podrían afectar seriamente la navegación comercial.
El vicecanciller iraní aseguró que el paso fue seguro durante siglos, pero ahora depende de la evolución del conflicto y de lo que definió como “agresiones externas”. También subrayó que el estrecho no es plenamente internacional, lo que refuerza la postura de Teherán de condicionar su uso.
FUERTE CAÍDA DEL TRÁFICO
Mientras tanto, reportes marítimos muestran una fuerte caída del tráfico, incluso tras anuncios de alto el fuego, lo que incrementa la incertidumbre en los mercados energéticos y presiona al alza los precios del crudo.
En este contexto, la propuesta iraní de cobrar peajes para permitir el paso encendió alarmas en la comunidad internacional. Analistas advierten que esa medida chocaría directamente con el principio histórico de libertad de navegación, eje del comercio marítimo global y respaldado por la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar, vigente desde 1994.
El llamado sistema de “caseta de peaje” ya habría comenzado de forma parcial, con controles a buques obligados a desviarse y entregar información detallada sobre carga y tripulación. Algunos habrían pagado sumas millonarias para continuar su ruta, lo que refuerza la preocupación por un modelo que podría institucionalizarse si prospera la propuesta iraní.
Especialistas sostienen que permitir este tipo de cobros sentaría un precedente riesgoso para otras rutas clave, como Gibraltar o Malaca. Además, advierten que, aunque Irán no haya ratificado la convención, sigue sujeto al derecho internacional consuetudinario que garantiza el “paso inocente”.
Estados Unidos, la Unión Europea y países del Golfo rechazan la iniciativa y presionan por una reapertura sin condiciones. El control de Ormuz no solo define el flujo de energía -cerca del 20% del petróleo mundial-, sino también el equilibrio del comercio global en un escenario cada vez más inestable.
La guerra en Irán expone una fragilidad clave: la dependencia global de los petroquímicos, esenciales para la agroindustria. Las interrupciones en los flujos de petróleo y gas ya afectan la producción de fertilizantes y otros insumos básicos, encareciendo costos y poniendo presión sobre los sistemas alimentarios.
Expertos advierten que estos productos, derivados de combustibles fósiles, son indispensables para fabricar desde plásticos hasta químicos agrícolas. La inestabilidad en regiones como el Golfo Pérsico, principal proveedor, puede generar efectos en cadena durante las temporadas de siembra.
Según analistas, no se trata solo de energía, sino también del comercio global de químicos. La escasez o el encarecimiento de estos insumos podría traducirse en alimentos más caros y mayores tensiones económicas.
Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE