La recuperación no llega al mercado interno, con la inflación estancada en 3%

La desaceleración de los precios perdió impulso, mientras el consumo, la industria y el empleo continúan con señales de debilidad. El crecimiento agregado se sostiene apoyado en la agroindustria, la minería y la energía

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Por ESTEBAN PÉREZ FERNÁNDEZ

eperezfernandez@eldia.com

La inflación dejó de ser la noticia dominante por su velocidad de caída y pasó a serlo por la dificultad para seguir bajando. Ese es uno de los principales ejes del Panorama Macroeconómico de marzo elaborado por la consultora Qualy, que describió una economía con mayor orden en sus variables centrales, aunque todavía sin una recuperación visible en la vida cotidiana de los hogares y de buena parte del entramado productivo.

El informe advirtió que el proceso de desinflación encontró un piso cercano al 3% mensual. En febrero, el Índice de Precios al Consumidor se ubicó en 2,9%, con un acumulado de 5,9% en el primer bimestre y una variación interanual de 33,1%. Para la consultora, la persistencia de la inercia inflacionaria se transformó en el principal obstáculo de corto plazo, en un contexto donde los precios regulados y los alimentos volvieron a ejercer presión sobre el nivel general.

 

Comercio, industria manufacturera y servicios públicos continuaron con retrocesos

 

El dato más inquietante para el mercado es que la inflación núcleo, que excluye componentes estacionales y regulados, marcó 3,1%, por encima del promedio. Esto muestra que el componente más estructural de la suba de precios todavía no logra quebrarse. A su vez, el rubro de vivienda, agua, electricidad y gas trepó 6,8% por el impacto de las actualizaciones tarifarias, mientras que alimentos y bebidas avanzó 3,3%, con las carnes como principal factor de aumento.

La foto del consumo ayuda a explicar por qué la inflación no cede con mayor velocidad. La consultora remarcó que en varios sectores del mercado interno las empresas no tienen margen para trasladar todos sus costos. La mejor prueba de ello es indumentaria, que no mostró variación mensual en febrero. Detrás de ese virtual congelamiento aparece una demanda retraída, con hogares que priorizan gastos básicos y postergan compras de bienes no esenciales.

En paralelo, la brecha entre precios minoristas y mayoristas volvió a ampliarse. Mientras el IPC avanzó 2,9%, el índice mayorista apenas subió 1%. En la industria manufacturera, el incremento fue de apenas 0,7%, una señal de que gran parte de la cadena productiva absorbe subas de energía, insumos y materias primas sin trasladarlas de forma plena al consumidor final. Para Qualy, esta compresión de márgenes representa una de las tensiones más importantes de la actual etapa económica.

El panorama de la actividad también muestra una recuperación parcial. El Estimador Mensual de Actividad Económica registró en enero una mejora interanual de 1,9%, con un alza de 0,4% frente a diciembre en la serie desestacionalizada. Sin embargo, el repunte no alcanza a todos los sectores por igual.

La expansión está impulsada por actividades primarias y extractivas. La pesca, con un salto de 50,8%, y el agro, con 25,1%, lideraron la mejora, junto con la explotación minera. Estos sectores explican buena parte del crecimiento agregado, pero la consultora advirtió que la dinámica no se derrama hacia ramas más vinculadas al empleo urbano y al consumo.

De hecho, comercio, industria manufacturera y servicios públicos continuaron con retrocesos. La lectura del informe es que la economía atraviesa una reconfiguración productiva: algunos sectores ganan peso mientras otros pierden volumen. Esto sostiene los indicadores macro, aunque no alcanza para mejorar la percepción en el mercado interno.

La demanda de las familias continúa en terreno frágil. Las ventas en supermercados retrocedieron 1,2% interanual en enero y también cayeron en la medición mensual desestacionalizada. A la vez, el consumo masivo mostró una baja de 3,4% interanual en febrero, lo que confirma que el rebote observado a fines del año pasado perdió impulso.

Para la consultora, este comportamiento responde a una combinación de salario real debilitado, mayor cautela en los hogares y deterioro del mercado laboral. En este punto, el informe también encendió una señal de alerta: la tasa de desocupación trepó a 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, más de un punto por encima del mismo período del año anterior. La tasa de empleo también descendió, mientras la subocupación se mantuvo en niveles elevados.

 

La inversión tampoco mostró señales contundentes de recuperación

 

La inversión, otro de los motores clave para una recuperación más sólida, tampoco mostró señales contundentes. Si bien el Producto Bruto Interno cerró 2025 con una expansión de 4,4%, la formación bruta de capital fijo mostró un freno hacia el cierre del año y quedó por debajo de los niveles previos. Según Qualy, la cautela empresaria y la incertidumbre sobre la evolución del tipo de cambio y la demanda explican parte de este comportamiento.

En ese contexto, el frente fiscal sigue apareciendo como uno de los principales anclajes del programa económico. El superávit se sostiene, fundamentalmente, por el recorte del gasto, aunque la consultora advirtió que la caída de la recaudación producto de la menor actividad puede volver más exigente ese equilibrio en los próximos meses.

La conclusión del informe es que la macroeconomía muestra señales de mayor estabilidad, pero con un mercado interno que todavía no encuentra piso definitivo. La inflación ya no corre al ritmo de años anteriores, aunque la resistencia a perforar el 3% mensual, sumada a la debilidad del consumo y del empleo, deja abierta la discusión sobre la solidez de la recuperación.

Para marzo y los próximos meses, la expectativa es que continúe este escenario de contrastes: precios que bajan más lento, actividad sostenida por pocos sectores y una mejora que, por ahora, todavía no llega con claridad al bolsillo.

Más allá de la desaceleración inflacionaria y de la mejora en algunos indicadores agregados de actividad, el informe de Qualy dejó planteadas varias alertas sobre la economía real, en especial sobre el mercado laboral, la inversión y la capacidad de consumo de los hogares.

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