Un nuevo caso de remisión del VIH eleva a diez los pacientes curados
Edición Impresa | 14 de Abril de 2026 | 01:21
La remisión del VIH registrada en un paciente de 63 años en Noruega ha vuelto a alimentar las expectativas de la comunidad científica sobre una eventual cura del virus. El caso, conocido como el del “paciente de Oslo”, se convirtió en el décimo documentado a nivel mundial desde el histórico antecedente del “paciente de Berlín” en 2009 y aporta nueva evidencia sobre los mecanismos que podrían permitir erradicar la infección.
El nuevo caso fue documentado en un estudio publicado en la revista científica Nature Microbiology y estuvo liderado por el Hospital Universitario de Oslo, con participación de investigadores del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa de Barcelona. Para los especialistas, alcanzar una decena de pacientes en remisión permite empezar a identificar patrones comunes y afinar futuras estrategias terapéuticas.
El paciente había sido diagnosticado con VIH a los 44 años y en 2020 recibió un trasplante de células madre como tratamiento para un síndrome mielodisplásico, un tipo de cáncer hematológico. En ese contexto, los médicos buscaron un donante que presentara la mutación genética CCR5-delta32, una alteración natural que dificulta el ingreso del virus a las células inmunitarias que normalmente infecta.
Como no apareció un donante compatible en los registros internacionales, el equipo optó por recurrir a su hermano, quien inesperadamente resultó portador de la mutación. Dos años después del trasplante, el paciente suspendió la terapia antirretroviral bajo estricto control médico y, cuatro años más tarde, continúa sin rastros detectables del virus en su organismo.
Los investigadores remarcan, sin embargo, que este tipo de procedimiento no constituye una solución aplicable a la mayoría de las personas con VIH. El trasplante de células madre es una intervención de alta complejidad y riesgo, reservada para pacientes con enfermedades graves de la sangre, como leucemias o síndromes mielodisplásicos. Además, los tratamientos antirretrovirales actuales permiten a la mayoría de los pacientes llevar una vida prácticamente normal.
Aun así, estos casos representan una fuente clave de información para entender cómo puede alcanzarse la remisión del virus. La evidencia acumulada confirma el papel central de la mutación CCR5-delta32: en la mayoría de los casos exitosos, los donantes tenían dos copias alteradas de ese gen, lo que bloquea eficazmente la entrada del VIH a los linfocitos T CD4.
No obstante, la investigación también detectó excepciones. Algunos pacientes lograron la remisión pese a que sus donantes no presentaban esa doble mutación, lo que llevó a los científicos a explorar otros factores inmunológicos involucrados, como la acción de determinadas células asesinas naturales capaces de eliminar reservorios ocultos del virus.
Con más datos disponibles, los especialistas ya trabajan en terapias que intenten replicar esos mecanismos sin necesidad de recurrir a trasplantes. Entre las líneas más prometedoras aparecen la terapia celular CAR-T —que modifica células inmunitarias del propio paciente para que ataquen al VIH— y distintas estrategias de edición genética orientadas a inducir artificialmente la mutación CCR5-delta32.
Aunque una cura generalizable todavía parece lejana, el nuevo caso consolida una tendencia que hasta hace pocos años parecía excepcional: la posibilidad real de que el VIH pueda ser eliminado del organismo bajo ciertas condiciones biológicas muy específicas.
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