Historias Pinchas y Triperas a 44 años de Malvinas

En abril de 1982 futbolistas de Estudiantes y Gimnasia tuvieron que dejar sus actividades para irse al combate en el Atlántico Sur. Sus historias reflejadas después del horror. Solo uno pudo debutar en el fútbol mayor

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La Guerra de Malvinas -de cuyo inicio hoy se cumplen 44 años- quedó como una marca indeleble en gran parte de la sociedad argentina. Sin embargo, aunque hoy parezca mentira, la vida siguió con normalidad en gran parte del país, incluida nuestra ciudad. Más allá de la búsqueda de las radios uruguayas para tener “otra” información y la prohibición de música y series inglesas (Canal 2 debió levantar Los Profesionales), los 23 mil soldados combatientes en Malvinas tratararon de enterarse de como seguía la vida normal, incluso con sus pasiones deportivas. Así, en Malvinas combatieron futbolistas, rugbiers, basquetbolistas, nadadores...que siguieron por la radio o la llegada tardía de algún diario que pasaba en un país que se preparaba para el Mundial de Fútbol en España y quie no paró sus torneos: al otro día de la recuperación de las islas, el 3 de abril de 1982, Gimnasia empató 2 a 2 con Arsenal en la vieja cancha del Viaducto. Y el 4, Estudiantes empató 2-2 con Talleres en Córdoba por el Torneo Nacional. Mientras, Carlos Alberto Reutemman dejaba la Fórmula 1 y Guillermo Vilas y José Luis Clerc continuaban en los primeros planos del tenis internacional.

Entre todos esos soldados, cinco estaban en las divisiones juveniles de Estudiantes y Gimnasia. Todos ellos sintieron el parate y Malvinas les cambió la vida. Uno de ellos, Juan Gerónimo Colombo, llegó a debutar en la primera pincha.

LOS PIBES PINCHAS

De los tres futbolistas de las juveniles pinchas, Colombo es el más conocido porque llegó a debutar en Primera en 1983 cuando Estudiantes salió campeón con Eduardo Manera como técnico. Sin saberlo en el momento, compañeros suyos que pasaron por las inferiores del Pincha también fueron a Malvinas, como Jorge Parisi y Nazario Arras.

Lito Arras era de Florencio Varela e integró una Cuarta campeona aún con edad de Sexta. Volante zurdo, con el 10 en la espalda, ingresó al servicio militar en marzo del ´81 y al año salió de baja. Allí alcanzó a jugar lo que sería su único partido en Reserva.

Cuando regresó de las Islas en junio, estuvo un mes encerrado en su casa, solo dormía y comía. Cuando se presentó en el club, le dieron el pase libre.

Amigo de Lito Arras desde niños, Jorge Parisi hizo las inferiores de Novena a Cuarta en Estudiantes. Le tocó la colimba en el Regimiento 7 de Infantería. Estuvo dos años en el servicio militar y casi tres meses en las islas. También para él, Malvinas se llevó el sueño de jugar en Primera con la casaca albirroja.

Juan Colombo combatió en Malvinas y luego debutó en primera

Juan Colombo llegó en el año 1981 desde su Roque Pérez natal a Estudiantes para jugar en Cuarta. Quedó tras una prueba, había hecho el servicio militar y estaba de baja entrenando con Reserva. Carlos Bilardo, que dirigía la Primera, quería subirlo. A los pocos días estalló la guerra y escuchó por radio que todos los que habían realizado el servicio militar debían presentarse. A los pocos días estaba en Malvinas.

Volvió con 14 kilos menos de la guerra, pero el club le hizo contrato.El 3 de abril de 1983 llegó el día del ansiado debut del zurdo delantero. Fue contra Unión San Vicente de Córdoba, en la cancha de Instituto. Después del Pincha, jugó el Ferro Carrilo Oeste de General Pico, intentó una experiencia en España -Luis Islas lo había llevado a Logroñes- pero los dolores en una rodilla lo llevaron a decirle adiós al fútbolo con solo 26 años.

EN GIMNASIA

Roberto Ruíz y Walter Acevedo comparetían en sueño de jugar en la primera de Gimnasia. Y compartieron la amistad, Malvinas y los reconocimientos posteriores del club y de toda la sociedad platense.

Palito Ruíz nació en Berisso, era lateral izquierdo y jugó en el Lobo desde los 8 años. Pasó por el fútbol infantil, juvenil y en 1980 llegó a Reserva. En enero del ´81 debe realizar el servicio militar, salió de baja el 15 de marzo del ´82 e inmediatamente volvió a entrenar. Iba a jugar en Reserva pero a los 15 días lo volvieron a llamar del Regimiento y debió presentarse para ir a Malvinas.

La historia de Walter Acevedo en Gimnasia comenzó en enero de 1979. Tenía 15 años y llegó desde Rivera, localidad de la provincia de Buenos Aires para sumarse a la Sexta tripera. En 1981 le tocó el servicio militar, pero pudo salir a entrenar y jugar en inferiores. Aún vivía en la pensión del club. El sábado 3 de abril iba a debutar en Reserva contra Arsenal pero el partido se suspendió por lluvia. Diez días después estaba en Malvinas. En las islas, ya en mayo, se encontró con Roberto Ruíz como antes lo habáin hecho en el Bosque. Tras la guerra, ambos quedaron libres del Lobo.

El 23 de junio de 1982 según consta en el Acta 2741 Gimnasia declaró socios honorarios a sus ex combatientes. Y tiene la Filial Ex Soldados Combatientes de Malvinas, la única del país integrada por ex soldados conscriptos hinchas y socios del Lobo que combatieron en Malvinas. Cada año, son homenajeados y son partícipes de la vida institucional.

DESPUÉS DE MALVINAS

El estadio del Bosque fue escenario de un acto de ressitencia a la dictadura militar justamente en el marco de Malvinas. El 4 de diciembre del ‘82, mientras Gimnasia palpitaba su partido contra Deportivo Italiano por el Octogonal de Primera B, se realizó en el cesped del Juan Carmelo Zerillo un acto en homenaje a los 2384 excombatientes de la X Brigada de Infantería Mecanizada Teniente General Nicolás Levalle. Sin embargo, los discursos el discurso del general Juan Carlos Trimarco del I Cuerpo y del coronel Alberto Ramón Schollaert terminaron por caldear los ánimos, mientras las familias se reunían con los excombatientes.

Los discursos de los militares reinvindicando “la gesta de Malvinas” generalizaron comenzaron los abucheos y los gritos. Ya se sabía que había pasado allá. Los conscriptos estaqueados, el frío, el hambre, los bailes y las comodidades de los jefes ya eran vox populi, por eso desde las tribunas fueron sumándose los distintos cantos: “Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar”; “Ahí están, ahí están y en las islas se volvieron para atrás”; “El que no salta es un militar”; “Vení, vení, bailá conmigo, que un amigo vas a encontrar, sin policías ni militares, la dictadura se va a acabar…” antes de que los excombatientes y sus familiares se fuesen del Bosque. “Finalmente, mientras los cuadros e mantenían inmutables, los ex combatientes profirieron gruesos insultos, luego aclamaron “Argtentina, Argentina” y se fueron retirando de la cancha antes de que terminara la ceremonia”, publicó EL DIA en su edición del 5 de diciembre.

“Realizóse el homenaje a ex combatientes de las Malvinas” fue el título de tapa, y en la volanta se adelantaban el clima tenso y los cánticos hostiles. Fue el primer acto público y masivo de rechazo a la dictadura. Y una piña en la cara les confirmó a los militares que ya no tenían el control total: cuando un sargento quiso poner orden ante los insultos y silbidos sacando el arma, una mano anónima le voló la gorra y la autoestima. El desbande fue generalizado y el acto militar terminó con corridas, destrozos, diplomas y medallas abandonados y pìsoteados. Y cantos e insultos que retumban, aunque quedaron ocultos por la historia oficial que intentó desmalvinizar al regreso de las islas.

 

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