Murió Santos Nicolini, el periodista que vendió su casa para relatar a Monzón vs. Benvenuti
| 2 de Abril de 2026 | 12:51
El mundo del box y la prensa deportiva nacional despide este jueves a una de sus voces más emblemáticas tras confirmarse el fallecimiento de Hernán Santos Nicolini. El periodista, cuya trayectoria quedó ligada para siempre a la gloria de Carlos Monzón en Roma, partió poco antes de alcanzar los 80 años de edad. Sus allegados explicaron que el desenlace se produjo luego de que una complicación pulmonar severa terminara por agravar un estado de salud que ya era delicado.
Su nombre ocupa un lugar central en la historia del periodismo local por haber encabezado la transmisión radial de aquel 7 de noviembre de 1970, cuando el boxeo argentino alcanzó la cima mundial frente a Nino Benvenuti. En aquel tiempo, Nicolini era un joven de 24 años que decidió asumir la responsabilidad de llevar el relato a través de Radio Rivadavia, enfrentando el desafío económico que implicaba adquirir los derechos de un evento de tal magnitud en el exterior.
La operación financiera para concretar ese viaje fue fruto de un riesgo personal absoluto, ya que el costo de la exclusividad para radio y televisión rondaba los 35 mil dólares. Ante la falta de inversores, el cronista decidió hipotecar una propiedad que poseía en Mar del Plata para cubrir los 28 mil dólares finales de la negociación. Mientras que figuras como Tito Lectoure desistieron de la compra por dudar de las posibilidades del boxeador santafesino, Nicolini confió en su propio instinto y en los datos que manejaba.
Esa seguridad económica y profesional se basaba en un reporte confidencial que el periodista había recibido meses antes desde Italia. Un colega de la agencia ANSA le había informado mediante un télex que Benvenuti no llegaba en condiciones óptimas al combate, arrastrando un exceso de peso y una falta de preparación evidente. Esa información, que Nicolini manejó con total hermetismo, fue el motor que lo llevó a invertir su patrimonio en la cobertura.
Antes de la pelea, el periodista compartió el secreto únicamente con Amílcar Brussa, el entrenador de Monzón, para asegurarle que la victoria era posible si el plan de trabajo se mantenía firme. Aquel papel con la información del rival, que Nicolini guardó celosamente, terminó siendo el prólogo de una de las narraciones más recordadas de la radiofonía argentina. Con su partida, el ambiente del boxeo pierde a un testigo presencial de sus años dorados y a un referente de la gestión periodística independiente.
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