El recorte de un plan, entre cruces con la Rosada y la interna peronista
Edición Impresa | 22 de Abril de 2026 | 02:03
La política alimentaria que despliega la administración de Axel Kicillof quedó atrapada entre dos fuegos. Por un lado, la siempre presente interna que se libra en el peronismo y que rara vez encuentra algún punto suspensivo. Por el otro, el también tradicional enfrentamiento que mantienen el Gobernador y la Casa Rosada.
El conflicto doble salió a la luz cuando se conoció la decisión de la Provincia de suspender por 90 días el plan MESA, un programa de refuerzo alimentario que se repartía en las escuelas a alumnos de familias vulnerables. Esa medida disparó cruces, denuncias, una réplica del gobierno nacional y la presentación de un proyecto legislativo impregnado por la puja que libran Kicillof con el kirchnerismo.
En la Gobernación se asegura que la suspensión del MESA se debe a la necesidad de “reconfigurar” toda la política alimentaria ante la mayor demanda surgida de algunos sectores sociales como los adultos mayores. “El tema es que se estaba quedando afuera una población muy grande con cada vez más necesidad, por ejemplo los adultos mayores y las familias sin pibes en edad escolar, en particular lactantes y la primera infancia”, justifican.
En ese contexto, la Provincia dispuso un aumento del 30% en el Servicio Alimentario Escolar (SAE) -que alcanza a más de 2,5 millones de estudiantes- y un incremento del 25% en los principales programas sociales, junto con la duplicación de la asistencia alimentaria a municipios.
“La situación financiera de la Provincia no da para aumentar el SAE y los programas sociales, duplicar la atención que dan los municipios y sostener el MESA”, añadieron las fuentes.
El recorte del plan hizo ruido y robusteció los reclamos hacia la Nación. El vocero del nuevo planteo fue el ministro de Desarrollo de la Comunidad, Andrés “Cuervo” Larroque. “Hoy la Nación aporta apenas el 5,7% del total de la inversión en asistencia alimentaria y, en el caso del SAE, su participación cayó al 14,5%, muy lejos del 33% histórico. Además, mantiene una deuda desde 2024 con la Provincia que asciende a $220 mil millones”, señaló el funcionario.
“En 2025 pedimos $130 mil millones y se giraron $77 mil millones. Para 2026 solicitamos $177 mil millones y se prevén apenas $80 mil millones, sin cronograma de pago. Esta situación de asfixia financiera nos obliga a sostener el sistema con recursos propios”, añadió y de alguna forma justificó la discontinuidad del plan MESA.
Pero el gobierno nacional está vez no se quedó callado. La vocera de la réplica fue la ministra Sandra Pettovello. “El Ministerio de Capital Humano no tiene responsabilidad alguna en el desfinanciamiento que la Provincia ha decidido sobre sus propios programas provinciales MESA y Servicio Alimentario Escolar (SAE)”, sostuvo.
Finalmente la Nación afirmó que aporta alrededor del 20% de los recursos necesarios para los comedores escolares bonaerenses, mientras que el 80% restante corresponde al gobierno provincial.
Claro que ese contrapunto no se agotó en los gobiernos nacional y bonaerense. Siempre presente, la que volvió a colarse fue la interna entre Kicillof y el kirchnerismo.
El senador peronista Mario Ishii presentó un proyecto para declarar la emergencia alimentaria y nutricional en la Provincia. En la Gobernación aseguran que nadie los consultó al respecto. “Ishii le está pagando a La Cámpora su vicepresidencia”, retrucaron. El hombre fuerte de José C. Paz llegó a la vice del Senado empujado por el kirchnerismo pese a los deseos de Kicillof.
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