Una vez más, los vecinos de la zona sur de La Plata, en las localidades de Villa Elvira y Altos de San Lorenzo, volvieron a poner el grito en el cielo ante una situación que califican de insostenible: la presencia persistente de humo acompañado de un olor nauseabundo que impregna el aire.
La problemática, que se prolonga desde hace varias semanas a pesar de las denuncias, tiene su foco principal en una quema de basura que funciona de manera clandestina en una cantera situada en las inmediaciones de 17 a 19 y 84.
“Nos invade un humo asqueroso”, sentenció uno de los damnificados de la zona de 13 y 80. En la zona, coinciden en marcar el hartazgo ante una realidad que les impide realizar actividades básicas. “Desde acá concretamente ya no se puede respirar”, se alertó.
El impacto de la quema a cielo abierto no solo afecta la vida doméstica, sino que ha puesto en jaque el normal dictado de clases. Desde la comunidad educativa de la Escuela Primaria Nº 40, ubicada en 20 y 84, detallaron el calvario diario. “El humo invade el establecimiento, tanto el patio como las aulas. La garganta pica, al igual que los ojos y la nariz”, le contó a este diario una docente de la institución.
La magnitud del fenómeno es tal que el humo, arrastrado por el viento, llega incluso a sectores más céntricos.
En un edificio de 17 y 66, cerca de Meridiano V, los vecinos aseguran que ni siquiera pueden asomarse al balcón porque “respirás basura quemada”.
En tanto, en 17 y 73, el testimonio de Daniel refleja la gravedad del cuadro: “Me desperté en la madrugada por el olor que se metía en mi casa. Tuve que sellar hasta el respiradero del baño. Si esto sigue así, nos vamos a enfermar todos”, advirtió.
Este problema no es nuevo ni aislado en la geografía platense. Los vecinos de Altos de San Lorenzo y Villa Elvira vienen reclamando desde hace varios años . por caso, en 2019 hasta juntaron firmas para pedir controles. Es una réplica de lo que sucede año tras año en otros puntos críticos, como la cava de 25 y 520.
Allí, las cavas y canteras abandonadas se convierten en basurales improvisados donde las quemas clandestinas se transforman en una constante que las autoridades no logran desarticular.
A pesar de que el humo afecta a un amplio sector de la capital bonaerense, las soluciones no aparecen.
La reiteración de denuncias por el uso de estos predios como centros de disposición final ilegales sigue chocando contra la falta de controles efectivos, mientras los vecinos advierten por las consecuencias a largo plazo en la salud respiratoria de miles de familias.
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