Viento externo y debilidad interna: crece la presión cambiaria en Argentina

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Luis Varela

Algunas veces, se sabe cuándo y por qué empiezan las cosas, pero no se sabe cómo y cuándo terminan. En 2022 Putin invadió Ucrania y dijo en 3 días el asunto estará liquidado. Y el 28 de febrero de este año Trump dijo que la guerra con Irán estaría terminada en cuatro o cinco semanas: ya se cumplen 8 semanas y lo que hay por delante sigue siendo incierto.

Hace muy pocos días, desde Teherán afirmaron que Irán no tenía ningún apuro, porque al que le apremiaban los tiempos era a Trump, por la elección de medio término en noviembre en EE.UU. Pero ahora Trump es el que dice: “yo no tengo ningún apuro, tenemos los puertos iraníes bloqueados y su economía se está resquebrajando, en algún momento se van a tener que sentar y aceptar los términos para finalizar la contienda”.

Lo particular del caso es que, mientras EE.UU. es el principal exportador de energía del mundo, con el dominio ahora del petróleo venezolano, el bloqueo al Golfo Pérsico le está haciendo mucho más daño a las zonas del mundo no petroleras, como Europa, China, Japón, India y Corea. Mientras que EE.UU. está exportando como nunca y con valores que casi duplican a los precios que tenía el barril de crudo hace muy pocos meses, lo cual está achicando el déficit comercial norteamericano, bajando la deuda y achicando su

déficit fiscal.

Mientras, el bloqueo de EE UU al estrecho de Ormuz provoca en este momento una distancia entre los precios del barril: el WTI norteamericano cerró a US$ 94, el europeo Brent terminó a US$ 105, al tiempo que en los puertos asiáticos se está pagando US$ 109.

LA NAFTA EN ARGENTINA

Aquí, en Argentina, YPF (empresa que domina el mercado) subió los precios de las naftas 22% en marzo, mientras que en casi todo el mundo subieron más de 35%. El número uno de la petrolera nacional, Horacio Marín, dijo que se mantendrá el precio planchado por 45 días, a la espera de que las cosas se normalicen. Pero hoy, ciertamente, nadie puede asegurar en qué momento se logrará algún acuerdo en el Golfo.

Todo esto está generando inestabilidad en todos los mercados. Hay preocupación por los pagos de las deudas. Y surgen diferencias notables e impensadas en muchos valores.

IMPACIENCIA EN EL MERCADO

En medio de semejante cantidad de desequilibrios, con una economía argentina que está evolucionando con forma de letra K, con algunos sectores que crecen mucho y con otros que están es clarísima recesión, el mercado argentino está ingresando lentamente en una zona de impaciencia, ya que los grandes vencimientos de deuda se van acercando, los dólares disponibles no están, no hay acceso al crédito y el 90% de los “economistas mandriles” le dice a Milei que con este dólar ni la industria ni la construcción (que son los sectores más generadores de empleo) podrán competir. Por lo que muy lentamente empieza a subir la presión sobre la compra de dólares y el desensille de títulos argentinos.

De hecho, todos los dólares van para arriba, con el contado con liqui acercándose mucho otra vez a los $ 1.500. El Banco Central (BCRA) pudo comprar dólares en el mercado local, pero la autoridad monetaria sumó muy pocas reservas. Los bonos argentinos siguen sin fuerza y el riesgo país

subió otras 14 unidades, hasta 557 puntos básicos, alejándose cada vez más del acceso al crédito voluntario internacional.

Con todo este contexto, el economista Martín Rapetti, de la consultora Equilibra, adelantó un dato bueno: “para nosotros la inflación de abril nos está dando 2,4%, muy por debajo de marzo, con carnes y alimentos planchados. Todos nuestros clientes nos preguntan si esta oportunidad puede ser diferente. Y yo contesto que en 2018 Mauricio Macri tuvo un déficit de cuenta corriente del 5% del PBI y Milei tiene menos del 1%. Pero, sin dudas, este tipo de cambio es malo para la mitad de la economía y, además, no es sostenible. Por eso, no veo por delante un paseo por el parque como dice el ministro Caputo, creo que tendrá que conseguir financiamiento en Wall Street porque en 2027 volverá a producirse un momento de alta presión cambiaria como en 2025”.

De hecho, la secretaria de Finanzas lanzó un amplísimo menú para una nueva licitación de deuda en pesos y en dólares, a realizarse el martes próximo.

Esta Argentina con “alto beta”, muy susceptible a las alteraciones del mundo, está por supuesto pendiente de lo que pase con las tasas de interés internacionales. Christine Lagarde, del BCE, acaba de decir que el banco central europeo tendrá que subir su tasa base al 4% anual.

Mientras que, en EE.UU., se acaba de retirar el juicio contra Powell, porque en 3 semanas termina su mandato, y Kevin Warsh tiene el camino casi listo para asumir en la Fen en el cierre de mayo.

EL MERCADO CAMBIARIO

En el mercado cambiario local, mientras tanto, las cuerdas se van tensando. Con el blue quieto, los dólares oficiales subieron y los dólares financieros crecieron aún más. Con el dólar oficial a $ 1.418,45, el BCRA compró US$ 80 M en el mercado local, pero al final del día la autoridad monetaria pudo sumar reservas por apenas US$ 17 M.

Con esa estructura, el dólar oficial subió $ 5,57 hasta $ 1.418,45, el dólar blue no se movió y siguió a $ 1.420, el dólar senebi subió $ 8,60 hasta $ 1.428,56, el dólar mep saltó $ 15,53 hasta $ 1.440,13 y el contado con liqui saltó $ 19,57 hasta $ 1.497,32. Por lo que, la brecha entre el oficial y el blue fue del 0% y la brecha entre el ccl y el mayorista fue del 7%.

Esta situación se concreta mientras la tasa de los plazos fijos baja más: por plata chica bajó de 21,3 a 21,2% anual (15% en bancos grandes y 25% en bancos chicos) y por plata grande la tasa siguió en 25% anual. En tanto que, con poco volumen, los bonos argentinos subieron apenas pero el riesgo país (que se informa con retraso) subió 14 unidades hasta 557 puntos básicos.

El mercado bursátil argentino salvó la ropa, pero con un volumen operado miserable. Con $ 49.732 M transados en acciones y $ 310.122 M en cedears, la Bolsa de Buenos Aires subió 0,3%. Mientras que las ADR argentinas en NY mostraron suba del 1% para Mercado Libre y baja del 1 al 9% para Bioceres, Pampa E, Telecom, TGS, YPF y Galicia.

Y, al compás del golfo, los commodities van y vienen. El petróleo abrió en alza, pero al final bajó 2,1%. Los metales preciosos estuvieron para arriba. Los metales básicos estuvieron mixtos. En Chicago, la soja subió, pero el maíz y el trigo retrocedieron. En Rosario, el trigo fue ganador, pero con girasol, soja, maíz y sorgo en descenso.

 

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