Más despensa que termómetro: así migran las aves

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Las aves de montaña no se mueven cuesta arriba o abajo para huir del frío o del calor, sino para seguir el rastro de los recursos. Así lo revela un amplio estudio que analizó los desplazamientos estacionales de casi 11.000 poblaciones de aves en cordilleras de todo el planeta, desde los Pirineos y Sierra Nevada hasta los Andes y las Montañas Rocosas. El trabajo comparó dos grandes teorías: la que atribuye estas migraciones a la adaptación histórica al clima y otra que apunta a una razón más práctica y cotidiana, la búsqueda de alimento y energía. Los resultados inclinaron claramente la balanza hacia esta última. Más del 30 % de las aves que viven todo el año en zonas montañosas cambian de altitud según la estación, muchas veces recorriendo apenas unos cientos de metros, lo justo para encontrar mejores condiciones. Incluso en regiones tropicales, donde las temperaturas son bastante estables, las aves siguen subiendo y bajando por las laderas, una señal clara de que no es el termómetro el que manda. Según los investigadores, lo decisivo es dónde hay más recursos y menos competencia en cada momento del año. El estudio también advierte que la actividad humana está alterando este delicado equilibrio: las zonas bajas pierden hábitat, mientras que las alturas quedan más protegidas. Entender por qué migran las aves ayuda a anticipar cómo se adaptarán a un mundo en cambio constante.

 

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