“No tiene ningún sentido que Argentina se sume a la guerra”

Mohsen Soltani Tehrani, representante de Irán en Buenos Aires, abandonó el país tras ser declarado persona non grata

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El ahora exencargado de negocios de la República Islámica de Irán en la Argentina, Mohsen Soltani Tehrani, abandonó el país en un vuelo de Aerolíneas Argentinas rumbo a Teherán junto a su esposa e hija, luego de que el Gobierno lo declarara persona non grata y le otorgara un plazo de 48 horas para dejar el territorio nacional.

La salida del diplomático fue confirmada por el canciller Pablo Quirno, quien indicó que la medida se cumplió en los tiempos establecidos por la decisión del Poder Ejecutivo.

El mensaje del diplomático antes de partir

Antes de abandonar la Argentina, Tehrani cuestionó la decisión del Gobierno y advirtió sobre el riesgo de que el país se involucre en el conflicto internacional que enfrenta a Irán con Estados Unidos e Israel.

“No tiene ningún sentido que Argentina se sume a la guerra de Irán”, sostuvo el diplomático, quien además afirmó que los pueblos iraní y argentino “no son enemigos” y que nunca lo han sido.

También expresó que su familia se retira del país con una “imagen muy positiva del pueblo argentino”, aunque lamentó no haber tenido tiempo suficiente para despedirse de amigos y miembros de la comunidad iraní residente en el país.

Tehrani fue escoltado hasta el Aeroparque Metropolitano por personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), que supervisó su salida del país.

El trasfondo de la decisión del Gobierno

La expulsión del diplomático se produjo luego de que el Gobierno argentino incluyera al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica en el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a actos de terrorismo y su financiamiento.

La medida implica la declaración de esa fuerza como organización terrorista, el congelamiento de activos y la prohibición de cualquier operación financiera vinculada a la entidad en el país.

Desde Cancillería señalaron que la decisión de expulsar a Tehrani se adoptó tras un comunicado del gobierno iraní que, según la Argentina, contenía acusaciones “falsas, ofensivas e improcedentes” contra el país y sus autoridades.

Relaciones tensas desde hace décadas

Las relaciones entre Argentina e Irán mantienen un historial de tensiones desde los años noventa, cuando la Justicia argentina atribuyó a Hezbollah —con respaldo del Estado iraní— los atentados contra la Embajada de Israel en Buenos Aires en 1992 y contra la AMIA en 1994.

En ese contexto, la expulsión del representante iraní se interpreta como un nuevo escalón en el deterioro diplomático entre ambos países y se produce en medio del alineamiento del gobierno de Javier Milei con Estados Unidos e Israel, que mantienen enfrentamientos militares con Irán.

Fuentes del Poder Ejecutivo indicaron que la salida de Tehrani podría constituir un paso previo a una eventual ruptura total de relaciones diplomáticas entre ambos países, aunque por ahora esa decisión no fue formalizada.

La representación diplomática iraní en Buenos Aires ya funcionaba desde hace décadas sin embajador, con un encargado de negocios como máxima autoridad, una situación que se mantiene desde poco después del atentado a la AMIA en 1994.

Por ahora, algunos funcionarios iraníes continúan trabajando en la sede diplomática ubicada sobre la avenida Figueroa Alcorta, mientras se espera la reacción oficial de Teherán frente a la decisión adoptada por el gobierno argentino.

En paralelo, la representación diplomática argentina en Irán se encuentra actualmente sin personal permanente, luego de que en 2025 el Gobierno ordenara evacuar la sede en Teherán ante la escalada militar en la región.

Las gestiones consulares para ciudadanos argentinos se realizan desde Bakú, capital de Azerbaiyán, mientras se mantiene el seguimiento de la situación de una pequeña comunidad de argentinos que reside en territorio iraní.

 

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