Una campaña de vacunación antigripal que arranca con pocas dosis

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Una vez más se inició en el país, en la Provincia y en nuestra ciudad una campaña antigripal y las vacunas volvieron a faltar o se distribuyen a cuentagotas en centros de salud y farmacias de La Plata. Se trata de un problema que se reitera y que resulta inexplicable, ya que nada justifica que las autoridades sanitarias de cualquier jurisdicción promuevan con bombos y platillos el inicio de campañas sin que antes tengan la plena seguridad de que cuentan con las dosis necesarias.

El problema no es nuevo. En mayo de 2012 se dijo en esta columna: “Una vez más volvió a registrarse en nuestra zona la escasez de vacunas antigripales, en una situación que afecta especialmente a los afiliados de IOMA y que deja a la vista, por cierto, una contradicción inexplicable por parte de las autoridades sanitarias, ya que, por un lado, impulsan y promueven una campaña preventiva, que resulta imprescindible y trascendente, y por el otro, privan a las farmacias, a los centros de salud y, por consiguiente, a la población de las dosis que hacen falta”.

Y en un informe publicado ahora en este diario se volvió a constatar que desde el arranque formal de esta última campaña “persisten las quejas de vecinos platense que aún no consiguieron inmunizarse debido a la escasez de dosis en centros de vacunación, hospitales y farmacias”.

El problema afecta por igual a toda la población, inclusive a quienes forman parte de los denominados grupos de riesgo: madres de niños menores de 6 meses, trabajadores de la salud, niños y niñas de corta edad, adultos con patologías de riesgo y mayores de 65 años.

En zonas de la periferia algunos centros de vacunación reciben no más de veinte dosis, en el mejor de los casos una vez por semana. Por cierto que se agotan en cuestión de pocos minutos y la gente que formó cola largo tiempo debe volver a sus hogares sin haberse podido vacunar.

Algunas farmacias recibieron vacunas de PAMI y se pudieron vacunar en forma gratuita afiliados a esta obra social. Otras aplican las vacunas que se pueden adquirir en forma particular. Pero el gran público de la zona permanece sin recibir la vacuna antigripal, porque “no hay dosis”, como dicen los carteles colocados sobre las puertas de vacunatorios y farmacias.

No es preciso extenderse en argumentaciones para fundamentar la importancia que tiene garantizar la plena eficacia de una campaña de vacunación antigripal. De modo que la experiencia acumulada aconsejaría a las autoridades que se intensifiquen esfuerzos para garantizar la suficiente disposición de vacunas, especialmente cuando se inician y promueven campañas de estas características, de las que depende en forma directa el nivel sanitario de la población.

 

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