Bajan costos en autos, celulares y seguros

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Desde este mes comenzó a regir la eliminación de impuestos internos contemplada en la Ley de Modernización Laboral, una modificación que impacta de manera directa sobre distintos bienes y servicios y que ya empezó a reflejarse en los precios finales al consumidor.

La medida estaba prevista en el artículo 195 de la norma, que fijó su aplicación a partir del primer día del mes siguiente a la entrada en vigencia de la ley. Tras su promulgación el 6 de marzo, la quita impositiva se hizo efectiva desde el miércoles pasado y alcanza a rubros de alto peso en el consumo y en la estructura de costos de distintos sectores.

Entre los principales segmentos alcanzados figuran los servicios de telefonía móvil y satelital, automóviles y motores, seguros, embarcaciones deportivas, aeronaves y bienes considerados suntuarios, como joyas, alfombras y tapices. Hasta ahora, estos productos y prestaciones tributaban alícuotas que iban del 2,5% al 20%, según el caso.

En telefonía celular, por ejemplo, desaparece una carga del 5% sobre la facturación, mientras que los seguros vinculados a riesgos laborales dejan atrás una tasa del 2,5%. En el caso de artículos de lujo y vehículos recreativos, la presión fiscal llegaba hasta el 20%, por lo que la eliminación del tributo abre la puerta a una reducción más visible en los valores de venta.

Especialistas del sector sostienen que el efecto podría trasladarse con rapidez a los precios, ya que no se trata de un esquema de devolución o reintegro, sino de la supresión directa de un impuesto aplicado sobre la facturación.

Uno de los rubros donde el cambio ya comenzó a sentirse es el automotor.

La reforma elimina el denominado “impuesto al lujo” para unidades de gama media y alta con precios superiores a los $121 millones, que estaban alcanzadas por una alícuota del 18%.

A partir de esta modificación, varias terminales y concesionarias empezaron a actualizar sus listas de precios con rebajas significativas. En modelos seleccionados, las bajas superan los U$S 20.000, según relevamientos del mercado.

La contracara del alivio tributario aparece en las cuentas públicas. Al tratarse de impuestos coparticipables, la caída en la recaudación impacta tanto sobre la Nación como sobre las provincias y la Ciudad de Buenos Aires.

Estimaciones del Instituto Argentino de Análisis Fiscal ubican la pérdida anual en torno al 0,1% del PBI. Por su parte, la Comisión Federal de Impuestos calculó que el costo fiscal total ascendería a $379.396 millones durante 2026. De ese monto, las provincias y la Ciudad de Buenos Aires concentrarían una merma de $219.140 millones.

 

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