Otra vez una niña

Edición Impresa

Marta Moreno

El cordel familiar, como una planta, su brote ha querido acrecentar; y en mis brazos ha dejado a mi nietecito acunar.

Su llegada a nuestra comarca, alegría trajo una mañana al despertar... tentado, al fin, proyectar el rol, que se había hecho esperar.

Infructuosamente intenté las rurrupatas, “ que con tan mala pata, me costaba tararear”.

Entonces recordé cómo ser niña, otra vez , para poder precisamente, acompañarte a reír y jugar, disfrutar contando hasta diez, para olvidar mi vejez.

 

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE