Fragmento del epílogo “Somos palabra”
Edición Impresa | 5 de Abril de 2026 | 04:24
Este cronista robará algunos fragmentos del relato final de la obra, también conocido como epílogo. No es cuentos; es un análisis sobre la palabra y cómo se usa.
“En el aire la palabra es más atolondrada. O, mejor dicho, atolondrado es quien se lanza a semejante suiceso menospreciando la acción. La palabra es sagrada y hay que tratarla con cuidado. Hay que dedicarle atención y, hasta me animo a decir, hay que mimarla”, escribió Climenti.
También puntualizó: “Hay palabras que nos emocionan, que nos sirven para contar todo eso que nos conmueve. Nos acerca a la nostalgia, a los recuerdos, a la identidad y nos ayudan a elaborar el duelo necesario para sobreponernos a una pérdida”.
Así, las palabras son y no son. Flotan en el aire pero no materia; son inconsistentes pero pesan y en ocasiones pueden hundir. Las metáforas podían ser infinitas y todo radica en que no tienen un cuerpo pero existen.
Finalmente, el autor de “Todo eso que nos queda” culminó con una invitación: “Ojalá que en este libro juntos podamos construir esos puentes que nos lleven a los lugares en los que estuvimos y sentimos: todo eso que nos queda de lo que vivimos y todo eso que nos queda por vivir”.
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