El ciclo tambalea porque el equipo no da seguridad
Edición Impresa | 6 de Abril de 2026 | 02:30
Martín Mendinueta
@firmamendinueta
Extraviado en un laberinto de frustraciones, sin confianza ni seguridad, Gimnasia sumó la tercera derrota consecutiva que hizo explotar de bronca a su gente.
Defendiendo mal, especialmente por el eje medio, donde no tiene zagueros sólidos, condicionó varios atisbos de construcción ofensiva. El gran problema de su retaguardia debilita cualquier ilusión agradable. Permite que le hagan daño y sus rivales lo aprovechan de acuerdo a la jerarquía de cada uno.
Después de un lapso nada lejano donde el debate fue cómo debía formar la línea del mediocampo y si podía juntar o no a Torres con Auzmendi en el frente de ataque, ahora la extrema urgencia está atrás y se convirtió en una herida sangrante.
Aquel gol en contra de Enzo Martínez (la tremenda macana de ayer no tuvo punto de comparación) que decretó la caída ante Independiente Rivadavia fue el punto de inicio de una caída tan pronunciada como peligrosa.
La gente no aguantó más. Explotó de bronca y son cada vez más los que ponen en jaque al entrenador. A partir de lo mal que jugó en Tucumán, el funcionamiento se ha degradado y sólo Nacho Fernández entrega respuestas medianamente positivas.
Instalado afuera de los ocho mejores de su grupo, el balance de lo actuado a nadie deja conforme.
Los silbidos que afloraron desde los cuatro costados explicaron, de modo contundente, el estado anímico de quienes supieron entusiasmarse en los primeros partidos del torneo.
ímpetu al inicio y pronunciado bajón luego del golazo de Campo
Gimnasia aguantó un semblante confiable hasta que llegó el primer gol. Cuando el misil del defensor quemero se incrustó junto al palo derecho de Insfrán, todo empezó a complicarse de un modo severo.
Con Panaro, Lucas Castro y Miramón en un nivel bajísimo costó generar situaciones de peligro; que recién llegaron muy cerca del final de ese primer capítulo.
Antes del gol de Blondel (el segundo) generó algunos ataques con mérito, pero Marcelo Torres tampoco estuvo en una buena tarde.
Gimnasia podría haber descontado mediante el disparo de Zalazar que rebotó en el travesaño, o en alguna de las situaciones que no aprovechó Auzmendi, pero en lo global estuvo por debajo de quien se llevó los tres puntos en forma merecida.
Fernando Zaniratto eligió el silencio sabiendo perfectamente que su ciclo está cuestionado. La Copa Argentina y la continuidad del torneo Apertura marcarán su destino. Está donde quiere estar, en la primera experiencia como DT de primera y conoce las reglas de una selva resultadista que no tiene piedad con nadie.
Los que mandan todavía no van a tomar decisiones. El ciclo está herido y sólo puede curarse con buenos resultados.
¿Acaso no se impone una prueba para Germán Conti en el sector más débil y permeable?
Ignacio Miramón no ha sido el refuerzo que necesitaba y eso no es culpa del DT. Lo de la defensa sí es un tema que le compete.
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