Dos incendios, dos finales: una muerte y un rescate contrarreloj
Edición Impresa | 6 de Abril de 2026 | 02:46
Dos incendios recientes en la Región dejaron al descubierto realidades opuestas frente a situaciones límite: mientras en Berisso el fuego terminó en tragedia, en La Plata un operativo a tiempo logró evitar un desenlace fatal.
El primero de los casos ocurrió el lunes 30 de marzo en una vivienda precaria de chapa y madera ubicada en 10 y 134, en Villa Argüello.
Allí, un incendio desatado cerca de la medianoche consumió por completo la estructura y dejó gravemente herido a un joven de 30 años que no logró escapar por sus propios medios.
Vecinos protagonizaron un dramático rescate y lograron sacarlo del lugar, pero presentaba quemaduras severas y signos de asfixia.
Tras ser trasladado al hospital Mario Larrain, el hombre permaneció internado en estado crítico durante varios días. Pese a los esfuerzos médicos, en las últimas horas se confirmó su fallecimiento, lo que generó una profunda conmoción en el barrio.
En paralelo, los bomberos trabajaron intensamente durante más de una hora para controlar las llamas y evitar que el incendio se propagara a viviendas linderas.
En contraste, un episodio ocurrido en las últimas horas en La Plata tuvo un desenlace diferente gracias a la rápida intervención de los equipos de emergencia.
El hecho se registró en una casa de la calle 35 entre 2 y 3, en el corazón del Barrio Norte, donde un incendio se desató alrededor de las 22 y dejó atrapado en el interior a un hombre de 89 años.
Ante el alerta, una dotación de bomberos acudió de inmediato y desplegó un operativo de rescate en condiciones extremas, con humo denso, altas temperaturas y visibilidad casi nula.
Equipados con respiración autónoma, dos efectivos ingresaron a la vivienda y, tras una intensa búsqueda, lograron encontrar al hombre en la cocina, semiconsciente y con dificultades para respirar.
La rápida acción permitió evacuarlo a tiempo y evitar una tragedia.
El hombre presentaba quemaduras en el rostro, brazos y manos, además de intoxicación por inhalación de gases, por lo que fue asistido en el lugar y luego trasladado al hospital Rossi, donde quedó internado bajo observación.
Ambos episodios reflejan la peligrosidad de este tipo de siniestros y como, en cuestión de minutos, el desenlace puede ser completamente distinto.
La diferencia entre la imposibilidad de escapar y un rescate a tiempo marca, en estos casos, la línea entre la vida y la muerte.
LOS PELIGROS QUE ASOMAN
Con la llegada de las bajas temperaturas, crecen también los riesgos dentro de los hogares, especialmente en aquellos donde las condiciones de calefacción no son las adecuadas.
El uso intensivo de estufas, braseros, garrafas y artefactos eléctricos muchas veces precarios o mal mantenidos incrementa la posibilidad de incendios y de intoxicaciones por monóxido de carbono.
Uno de los principales peligros es justamente el gas: no tiene olor, color ni sabor, pero puede ser letal en pocos minutos. Se genera por la combustión incompleta de materiales como gas, leña o carbón, y suele acumularse en ambientes cerrados o con ventilación deficiente. Muchas veces, las víctimas no logran advertir lo que sucede hasta que ya es tarde.
Las garrafas también representan un punto crítico. Si no están en buen estado, si presentan pérdidas o si se manipulan de manera incorrecta, pueden generar explosiones o incendios de rápida propagación. En espacios reducidos, el impacto puede ser devastador. Por eso, especialistas recomiendan mantener siempre tomar recaudos.
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