La era del “maxxing”: la obsesión por la proteína y el nuevo culto a la fibra
Edición Impresa | 9 de Abril de 2026 | 07:23
En el universo de las redes sociales, donde las tendencias de bienestar se multiplican a velocidad de vértigo, una nueva palabra se instaló con fuerza: maxxing. El término describe una filosofía alimentaria simple y contundente: consumir la mayor cantidad posible de un nutriente específico para potenciar sus beneficios.
Durante los últimos años, el fenómeno se concentró en la proteína. Bajo el concepto de proteinmaxxing, influencers y creadores de contenido promueven dietas cargadas de carnes, lácteos, frutos secos y suplementos, con la promesa de mejorar la energía, fortalecer el sistema inmune y acelerar la recuperación muscular.
Pero en 2026 el protagonismo comenzó a desplazarse hacia otro componente de la dieta: la fibra. En videos virales se multiplican los platos rebosantes de avena, semillas de chía y granos, presentados como la clave para una mejor digestión, mayor saciedad y una transformación profunda de la salud intestinal.
CUANDO LAS REDES MARCAN EL MENÚ
La popularidad de estas tendencias no pasa desapercibida para la industria alimentaria. Grandes compañías como PepsiCo o Nestlé, junto con nuevas marcas emergentes, comenzaron a destacar el contenido de fibra en sus productos, en sintonía con una demanda creciente de los consumidores.
Incluso desde las propias empresas anticipan un cambio de paradigma. Ramón Laguarta, director ejecutivo de PepsiCo, llegó a afirmar que la fibra podría convertirse en “la próxima proteína”, reflejando la importancia que el nutriente empieza a tener en el mercado global.
Detrás del fenómeno hay también un cambio generacional. Según estudios de consultoras internacionales, la generación Z y los millennials lideran la búsqueda de alimentos que prometan mejorar el bienestar y la salud intestinal, una preocupación que gana espacio en la agenda del consumo saludable.
Para muchos nutricionistas, el renovado interés por la fibra no es necesariamente una mala noticia. Andrea Glenn, profesora de nutrición de la Universidad de Nueva York, considera que la tendencia es “relativamente moderada” en comparación con otras modas dietarias más extremas.
La dietista Samanta Snashall coincide en que el nutriente estuvo durante años relegado frente al protagonismo de la proteína. “Me alegra que ahora tenga algo de protagonismo”, señaló.
Sin embargo, ambas coinciden en un punto clave: la idea de que “más siempre es mejor” puede ser engañosa. El consumo excesivo de proteína o fibra, especialmente cuando se promueve como solución universal en redes sociales, puede generar efectos adversos o expectativas poco realistas.
EL RIESGO DE LAS RECETAS VIRALES
Otro de los desafíos del fenómeno es la creciente influencia de creadores de contenido que, en muchos casos, no tienen formación científica. Algunos promueven dietas extremas o recomiendan productos asociados a marcas con las que mantienen acuerdos comerciales.
Para el profesor de salud pública Arch Mainous, este fenómeno refleja también un cambio cultural: la creciente desconfianza hacia los especialistas y la tendencia a buscar respuestas rápidas en internet.
Lejos de las modas virales, los expertos coinciden en que la clave sigue siendo una alimentación equilibrada. Según la Asociación Estadounidense del Corazón, una combinación diaria de alimentos como leche, yogur, lentejas y una porción moderada de carne o pescado suele cubrir las necesidades promedio de proteína.
En el caso de la fibra, las recomendaciones oscilan entre 25 y 38 gramos diarios, dependiendo de la edad y el sexo. Frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales son las fuentes más saludables para alcanzarlo.
En definitiva, aunque las redes sociales puedan convertir a ciertos nutrientes en celebridades del momento, los especialistas recuerdan una verdad simple y persistente: en nutrición, no existen soluciones milagrosas.
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