La Reserva Federal, el banco central de Estados Unidos, se reunirá en estos días por primera vez encabezada por Kevin Warsh, bajo la presión de Donald Trump por tasas más bajas y el aumento de la inflación aunque el Presidente aseguró hace poco que dejaría “que Kevin decida”, pero no oculta que lo nombró con la esperanza de que la FED adopte una postura más flexible.
Un relajamiento monetario parecía posible cuando Trump nominó a Warsh a finales de enero. La escalada de los precios empezaba a ceder y la FED contemplaba dos recortes de tasas a lo largo del año. Pero las condiciones cambiaron desde el estallido de la guerra en Oriente Medio, que disparó los costos de la energía.
Los precios en Estados Unidos aumentaron un 4,2% interanual en mayo, frente al 2,4% de febrero. Esta cifra duplica el objetivo del 2% de la FED, que no se ha logrado en más de cinco años.
El aumento de la inflación no alarma a la institución estadounidense hasta el punto de imitar al Banco Central Europeo (BCE), que acaba de subir sus tipos de interés de referencia.
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