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El caso Manuel Adorni, las señales de Patricia Bullrich y su impacto en la política bonaerense


“Todavía” es un adverbio que indica que una acción determinada está transcurriendo. Pero también puede ser utilizado para señalar que algo que no ha sucedido se espera que finalmente ocurra.

La tropa bonaerense de Patricia Bullrich se inclina por abrazarse a esa segunda alternativa de uso. “Todavía no hay una estrategia para armar algo”, dicen cuando se los consulta acerca de si los gestos diferenciadores con algunas estrategias políticas y decisiones centrales del Gobierno nacional que viene planteando la senadora nacional, implican que en un futuro cercano puedan tener impacto en la Provincia.

Si de algo no carece la ex candidata presidencial es de un agudo olfato para percibir cambios en el humor social. El escándalo que involucra al jefe de Gabinete Manuel Adorni la llevó a marcarle la cancha al Gobierno con definiciones que fueron subiendo de tono. No pidió la renuncia del cuestionado funcionario, pero casi. 

Al mismo tiempo, el equipo de comunicación de Bullrich sube a las redes sociales típicas piezas de campaña con mensajes a veces más directos y en otras ocasiones dejan abiertos caminos para transitar un destino político inminente que, incluso, colisionan con las declaradas intenciones de Javier Milei de ir por la reelección. Uno de los últimos, que se subió a su cuenta un día antes de la celebración de su cumpleaños 70, es por demás elocuente: se ve su imagen de espaldas en el ingreso a un laberinto que, a lo lejos, muestra tres posibles salidas: la jefatura de Gobierno porteño, la Vicepresidencia y la Presidencia de la Nación. Justamente, el menú de opciones que estaría bajo análisis de la senadora.

El desafío a la estrategia presidencial de sostener al golpeadísimo Adorni -que no logra convencer ni a sus propios compañeros de ruta en el gabinete nacional con los números de su declaraciones juradas que cambió una y otra vez-, empieza a generar alguna expectativa en núcleos dirigenciales bonaerenses que miran con simpatía algunas políticas oficiales pero que quedaron al margen de un armado territorial hegemonizado por Karina Milei. 

Es allí donde vuelve la figura de Bullrich. Si la senadora nacional objeta la situación de Adorni en el Gobierno, ya no pega solamente en la desgastada figura del funcionario sino también sobre el principal sostén del jefe de Gabinete: la propia hermana del Presidente.

Fue Karina Milei quien hace algún tiempo obturó un incipiente despliegue territorial que Bullrich ensayó en la Provincia junto al entonces intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, que buscaba sumar simpatías libertarias por afuera de la estructura partidaria de La Libertad Avanza que Karina controla con mano de hierro a través de su delegado Sebastián Pareja.

Valenzuela acaso haya pagado los platos rotos por aquél movimiento. Pese a que estaba todo arreglado para que asumiera, nunca logró desembarcar en el área de Migraciones y debió volver como soldado raso al Senado bonaerense.
En el PRO también observan con atención estos movimientos de Bullrich. En particular, aquellos dirigentes que creen en la idea de que se debe armar una oferta electoral distinta y alternativa a la que encarnan los hermanos Milei, a la que definen como una experiencia que da señales de agotamiento. Algunos de ellos sueñan, al menos en la Provincia, con una suerte de “Juntos por el Cambio ampliado”. Se verá.

Existe sobre esa expectativa la presunción de que, pese a los trascendidos que a veces se dejan correr con el auspicio amarillo, Mauricio Macri difícilmente vaya a calzarse nuevamente el traje de candidato presidencial. El ex mandatario fue más allá que su ex coequiper del PRO y directamente pidió la renuncia de Adorni, mientras se especula con alguna reunión de reencuentro.

Por ahora, la senadora deja abierta todas las puertas y al mismo tiempo niega una ruptura con el Presidente. En medio del desaguisado oficial protagonizado por Adorni que arrastra al Presidente, Bullrich emerge como la dirigente ligada al Gobierno con mejor imagen.

La legisladora, mientras tanto, alimenta las especulaciones sobre su futuro político. Uno de sus últimos videos echa mano a la icónica frase “Se dice de mí”, que inmortalizó Tita Merello en aquella conocida milonga. Al compás de esa danza tradicional empieza a querer moverse una porción de la dirigencia bonaerense. Por ahora. sin más certezas que las señales que envía la senadora ¿y candidata?

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