Los pleitos internos del gobierno nacional y la oposición peronista son cada vez más feroces.
Milei gozaba de la confianza de gran parte del electorado y una imagen positiva que podían envidiar todos los dirigentes hasta hace pocos meses. Lo erosiona el canibalismo entre dos de los integrantes de lo que se llamaba el “triángulo de hierro” en referencia al Presidente, su hermana y Santiago Caputo. Las sospechas de corrupción que rodean al círculo áulico presidencial -ANDIS, $Libra y Adorni- y, sobre todo, el desgaste provocado por una economía que apenas empieza a mostrar algunos signos de vitalidad, todavía insuficientes para traducirse en una mejora tangible para amplios sectores sociales.
En el macrismo interpretan que el desgaste de un peronismo que aún no encuentra su norte podría debilitar el fantasma del “riesgo kuka” que el Gobierno agita para erigirse como única opción posible ante el electorado.
EL VOTO MODERADO
En 2023 y también en octubre del año pasado, una parte importante de la sociedad unificó su voto para evitar un eventual regreso del kirchnerismo. Pero en el PRO creen que ese reflejo defensivo podría comenzar a perder intensidad.
Ante ese escenario, cerca de Mauricio Macri consideran que el voto moderado, incómodo con las formas intolerantes del mileísmo, podría volver a ver en ese espacio una alternativa competitiva. No es casual que figuras fundacionales del experimento Cambiemos -como el radical mendocino Ernesto Sanz- hayan comenzado a promover la confluencia de esos sectores en una coalición que aspire a convertirse en alternativa al mileísmo.
Advertido desde el comienzo de esos movimientos, el oficialismo intentó bajarle el precio a la iniciativa con el argumento de que una fuerza de esas características solo dividiría el voto liberal y terminaría fortaleciendo al peronismo. Aunque nadie lo diga abiertamente, tanto en el PRO como en el partido libertario saben que toda esta dinámica apunta a instalar posiciones y fortalecer liderazgos de cara a una eventual interna.
LA MOVIDA DE BULLRICH
Con el Mundial de fútbol ya recortándose en el horizonte, los principales actores aceleran sus movimientos para visibilizar sus proyectos antes del eclipse político que inevitablemente provocará esa competencia. Patricia Bullrich lo tiene claro y aspira a transformarse en la candidata de recambio en caso de que Milei profundice un declive que ya asoma en las últimas semanas.
Sus gestos de autonomía continuaron esta semana, cuando adelantó la presentación de su declaración patrimonial en abierto contraste con la lentitud de Manuel Adorni para hacer lo propio. En su entorno sostienen que Bullrich posee juego político propio, que ya no necesita ser validado por el Presidente ni por su hermana y que incluso puede permitirse contradecir algunas de sus estrategias.
LOS GOBERNADORES DE LA UCR
El radicalismo también buscó montar su propia escena de protagonismo al reunir en la sede de la calle Alsina a cuatro gobernadores junto al joven presidente del Comité Nacional. La foto intentó transmitir una imagen de unidad pese a las diferencias entre quienes mantienen una relación más cercana con Milei -como Alfredo Cornejo y Leandro Zdero- y quienes prefieren conservar mayor distancia del oficialismo, entre ellos Maximiliano Pullaro, Gustavo Valdés y Carlos Sadir.
En el peronismo empiezan a percibir la necesidad de un cambio de piel para volver a pararse frente a una sociedad que parece haber asumido que el equilibrio fiscal alcanzado con tanto sacrificio no puede rifarse. Esa percepción dificulta la posibilidad de reeditar alquimias electorales como la de 2019, cuando la fórmula integrada por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner unió lo que hasta entonces parecían opuestos irreconciliables para terminar derivando en un fiasco político y económico.
CAMBIOS EN EL DISCURSO DEL PJ
Por eso comienzan a emerger dentro del peronismo discursos que, sin abandonar la reivindicación del Estado como motor del empleo, el consumo y la producción frente a las crisis de mercado, incorporan también la necesidad del equilibrio fiscal. Las viejas apelaciones a la expansión del gasto público o a la emisión monetaria hoy generan un rechazo mucho más extendido por su asociación directa con la inflación.
Sectores vinculados al Peronismo Federal intentan avanzar hacia conceptos como el “superávit inteligente”, aunque esa transición discursiva todavía permanece en disputa y no logra consolidarse como una plataforma unificada ante el electorado. Mientras tanto, La Cámpora parece, por momentos, más dispuesta a tolerar una derrota antes que habilitar la consolidación política de Axel Kicillof.
Milei y su círculo más cercano navegan hoy en un mar de suspicacias, intoxicados por el microclima de las redes sociales, que distorsiona la percepción de la realidad y alimenta paranoias políticas cada vez más visibles. Para una fuerza política que nació y se desarrolló en el mundo digital, quizá haya llegado el momento de salir a respirar la calle.
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