Salió a luz, desde el Norte, un acuerdo militar entre la Armada Argentina y la Cuarta Flota del Comando Sur de los Estados Unidos y ha generado fuerte controversia en el país. El convenio, sellado bajo el nombre de “Protecting Global Commons Program” (Programa para la Protección de los Bienes Comunes Globales), establece un plan de cooperación a cinco años para tareas de patrullaje, vigilancia aérea y monitoreo conjunto en el Atlántico Sur. ¿Qué significa? considerar al Mar Argentino un “bien común global”. En la jerga del derecho internacional y las relaciones exteriores, los “bienes comunes globales” (global commons) son áreas e infraestructuras que quedan fuera de las jurisdicciones nacionales y que pertenecen a toda la humanidad, como la alta mar (aguas internacionales), la atmósfera, el espacio exterior o la Antártida.
El meollo de la cuestión radica en que el programa de vigilancia abarca la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Argentina. Utilizan el concepto bajo el argumento de que el Atlántico Sur es una ruta comercial clave y un ecosistema que debe protegerse de amenazas transnacionales, principalmente la pesca ilegal y no regulada (apuntando implícitamente a las flotas de bandera china).
Diversos especialistas en defensa y sectores opositores reaccionaron alarmados porque el Mar Argentino no es un bien común global. Es un espacio de jurisdicción nacional donde el Estado argentino tiene el derecho y la obligación exclusiva de explotar sus recursos (pesca, petróleo offshore) y ejercer control. Críticos señalan que aceptar esa terminología relativiza la soberanía argentina, diluye sus derechos exclusivos sobre la plataforma marítima y le da a una potencia extranjera una injerencia directa en una zona estratégica, vecina a las Islas Malvinas y con proyección a la Antártida.
El anuncio oficial no salió de los canales de comunicación tradicionales de la Casa Rosada ni del Ministerio de Defensa de la Nación. Se conoció públicamente a través de las redes sociales de la Embajada de EE UU en Buenos Aires y del Comando Sur. Para Washington es un enorme triunfo diplomático y militar que quieren mostrar rápido, en el marco de su disputa global con China.
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