Al igual que ocurrió en agosto del año pasado, el sistema de salud que atiende en la Ciudad se encuentra al límite, ya que los cuadros respiratorios –las también llamadas “enfermedades del frío”- desbordan la capacidad de las guardias. Así también, en los centros de salud disponibles hay 1.000 camas y ya se encontraría ocupado el 85 por ciento de esas plazas. Las bronquiolitis, gripes y cuadros de alergia integran una demanda que no cesa de crecer en estas jornadas gélidas.
El informe publicado ayer por este diario no dejó margen para dudas: la situación de desborde en las clínicas privadas y, en menor medida en hospitales públicos, se refleja en una literal saturación de pacientes pediátricos y adultos con enfermedades respiratorias.
Como se dijo, en los últimos años se observa la misma postal a esta altura del calendario. Advierten en el sector privado que quedan muy pocas camas disponibles y que se aplica el triage en cada jornada para ponderar la gravedad de cada caso.
Una fuente de la asociación de clínicas de la provincia de Buenos Aires (Acliba) aseguró que quedan muy pocas camas para internación y apuntó que las guardias tienen trabajo casi sin respiro. En FECLIBA (Federación de Clínicas privadas de la provincia de Buenos Aires) plantearon un panorama similar e indicaron que las camas están cubiertas entre un 85 y 90 por ciento.
Tal como se reflejó en EL DIA, desde el lunes pasado crecieron exponencialmente las consultas en la Ciudad. El altísimo porcentaje de humedad combinado con bajas temperaturas (más cercanas al invierno que al otoño), generaron un combo que derivó en el crecimiento de consultas de niños y adultos.
Se explicó que la combinación de frío y encierro facilita la transmisión viral con casos de resfríos comunes y rinofaringitis (obstrucción nasal, dolor de garganta y febrícula): gripe (Influenza): fiebre alta de inicio súbito, dolor muscular generalizado y decaimiento pronunciado; laringitis y faringitis: muy frecuentes en pediatría, caracterizadas por la típica “tos de perro” o disfonía, agravadas por el aire frío y húmedo de la noche platense.
Este cuadro de situación se da en un crítico marco de escasez de vacunas antigripales –algo habitual en las sucesivas campañas´-, según plantearon vecinos que intentaron aplicarse y no encuentran dosis en vacunatorios municipales, hospitales públicos que dependen de la Provincia y en farmacias.
Sobre este punto, tanto la Municipalidad como la Provincia apuntaron al gobierno nacional por la falta de provisión de las dosis necesarias para la inmunización de la población, según dijeron.
Está claro que, una vez más, la población se encuentra en emergencia ante las bajas temperaturas, que obligarían siempre a tomar una serie de medidas preventivas para defender el nivel de la salud pública.
Al mismo tiempo, las estructuras hospitalarias debieran estar preparadas para absorber estos picos de demanda de atención, que en modo alguno deben quedar sin una debida revisión médica.
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