El intenso operativo de búsqueda en el Río de la Plata para localizar a cinco pescadores que desaparecieron el domingo pasado luego de salir con una lancha deportiva desde la costanera de Hudson y no regresaron a la costa, obliga también a las autoridades ribereñas a renovar y mantener las campañas de prevención sobre los peligros que implican sus aguas y darle vigencia a medidas que reglamentan en forma precisa las condiciones para internarse en ellas.
La embarcación había zarpado para realizar una jornada de pesca deportiva de pejerrey. Sin embargo, con el correr de las horas y ante la falta de contacto con sus ocupantes, familiares decidieron radicar la denuncia y se activó un operativo de emergencia encabezado por la Prefectura Naval Argentina.
Los cinco hombres tenían previsto regresar durante la jornada, pero nunca volvieron al punto donde habían dejado estacionados sus vehículos, lo que encendió la alarma entre sus familiares.
Tal como se informó en este diario, frente a esta situación, Prefectura desplegó un amplio operativo de rastrillaje que incluye los guardacostas GC-73 Cabo Corrientes y GC-75 Bahía Blanca, un avión PA-62 y móviles terrestres que recorren la costa.
La búsqueda se concentró en una amplia franja del Río de la Plata comprendida entre el Puerto de Buenos Aires y la ciudad de Ensenada, una de las zonas más transitadas por embarcaciones deportivas y pesqueras.
Como se ha señalado, todo lo que se haga para acrecer los márgenes de seguridad en el que se desenvuelvan los pescadores que se internan en el río –así como en la temporada veraniega los miles de turistas que acuden a las playas- actuará en forma positiva.
De allí que las campañas de prevención debieran acentuarse, poniendo en resalto el especial peligro que plantean las corrientes siempre cambiantes del Río de la Plata. Aún cuando lo ideal sería que la población dispusiera siempre de un alto nivel de conocimientos acerca de los riesgos eventuales que debe enfrentar.
Mientras se despliegan los rastrillajes y se aguarda un desenlace feliz, con el hallazgo de estos pescadores, corresponde señalar, como política genérica de prevención, que no es tanto lo que hace falta. Se trata de mantener informada a la población en debida forma sobre los comportamientos a seguir cuando se acude al Río.
Tener siempre presente que sus aguas no disculpan al imprudente, al que no cumple con la totalidad de las medidas de resguardo y que , de todos modos, los riesgos del Río de la Plata son mucho menores que los que puede causar la falta de cuidados.
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