Mientras alumnos de la región disfrutan este fin de semana largo por el feriado del 25 de Mayo, en una escuela de Abasto el regreso a clases estará marcado por otra preocupación: la inseguridad. Es que delincuentes ingresaron a una institución primaria, violentaron un sector sensible del edificio y escaparon con equipamiento tecnológico y de sonido fundamental para las actividades escolares.
El hecho fue denunciado por las autoridades de la Escuela Primaria N° 26 Magdalena Güemes de Tejada, ubicada en calle 207 entre 516 y 516 bis, en la localidad de Abasto. Según consta en la presentación realizada en la Comisaría Séptima de La Plata, todo comenzó durante la madrugada del domingo, cuando el sistema de alarma del establecimiento registró una activación a las 5.58. Sin embargo, el alcance del ataque recién fue advertido horas después, cerca de las 12.30, cuando una docente recibió el mensaje de la madre de un alumno que había encontrado registros de asistencia tirados dentro de una zanja, a pocos metros del colegio.
Esa señal puso en alerta al equipo directivo, que se trasladó de inmediato al edificio. Al ingresar descubrieron que los delincuentes habían forzado la reja de una ventana lateral, la única que aún conservaba una estructura antigua y que no contaba con refuerzo de metal desplegado.
Pero hubo un detalle que encendió otra alarma: para las autoridades, quienes entraron sabían exactamente adónde ir.
No revolvieron aulas ni oficinas al azar. Según se denunció, fueron directamente hacia el sector de prosecretaría, dirección y vicedirección, donde se encuentra un tablero con llaves internas. Allí tomaron específicamente la de la vicedirección -que no tiene cartel identificatorio- y también la de la biblioteca, donde se guardan computadoras y otros elementos de valor.
De ese modo accedieron a los espacios donde estaba guardado el equipamiento más costoso del establecimiento.
El botín incluyó una notebook, una consola mezcladora potenciada, un micrófono inalámbrico doble y sus respectivos cables. Parte de esos elementos habían sido adquiridos por la cooperadora escolar y estaban valuados en unos 500 mil pesos.
Los investigadores creen que los autores escaparon por el mismo lugar por el que ingresaron: una ventana que da al patio interno, luego de saltar algún tramo del cerco perimetral.
Ahora se intentará reconstruir sus movimientos a través de cámaras de seguridad de la zona. Vecinos señalaron que la Cooperativa Telefónica de Abasto, ubicada a pocas cuadras, podría aportar imágenes clave.
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