La noticia que nadie quería escuchar finalmente se confirmó anoche. A una semana de la desaparición de Agostina Vega, la adolescente de 14 años que era intensamente buscada en Córdoba, los investigadores encontraron restos humanos en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra y el fiscal Raúl Garzón aseguró que existe un 98% de probabilidades de que pertenezcan a la menor.
El hallazgo puso fin a siete días de incertidumbre, marchas, rastrillajes y una desesperada búsqueda que mantuvo en vilo a todo el país. También abrió una nueva etapa en la investigación, que ahora apunta a esclarecer un homicidio y determinar si hubo más personas involucradas además del único detenido, Claudio Barrelier.
La reconstrucción del caso comenzó el sábado 23 de mayo por la noche. Según estableció la Justicia, Agostina salió de la casa de su madre en barrio General Mosconi a las 22.30. Antes había enviado audios a amigas donde explicaba que debía encontrarse con el exnovio de su mamá para organizar una sorpresa destinada a ella.
La adolescente tomó un remís rumbo al barrio Cofico. El propio chofer declaró posteriormente que la joven viajaba tranquila y que le comentó que iba a preparar un regalo para su madre. Al llegar a la esquina de Juan del Campillo y Fragueiro, un hombre se acercó, pagó el viaje y Agostina descendió del vehículo. Más tarde, el conductor lo identificaría como Barrelier.
Las cámaras registraron entonces la última imagen conocida de la adolescente con vida. En las grabaciones se observa a Agostina ingresando junto al acusado a la vivienda ubicada en barrio Cofico.
Horas después comenzó la preocupación familiar. La madre de la joven intentó comunicarse con ella sin éxito y, en medio de la angustia, contactó a Barrelier para preguntarle si sabía algo. El hombre respondió inicialmente que Agostina le había pedido ayuda para ir a la casa de un amigo y aseguró desconocer dónde se encontraba.
Con el avance de la investigación, esa versión comenzó a derrumbarse. Primero negó que la joven hubiera ingresado a su casa. Luego sostuvo que la persona captada por las cámaras era su propia hija. Finalmente, en una segunda declaración, admitió que Agostina sí había estado en el domicilio y reconoció también haber estado en el descampado donde terminaron encontrando los restos.
Mientras tanto, la búsqueda se intensificaba. Durante toda la semana participaron efectivos, perros especializados, drones y distintas áreas investigativas. Las pistas condujeron finalmente a un enorme predio de más de 200 hectáreas en Ampliación Ferreyra.
La clave para los investigadores apareció a partir de registros de cámaras y del análisis de movimientos del acusado. Según la hipótesis judicial, Barrelier consiguió un Ford Ka negro prestado y el lunes se dirigió hacia esa zona. Las imágenes permitieron ubicarlo ingresando y saliendo del sector que luego se convirtió en el epicentro de los rastrillajes.
Así, ayer por la tarde comenzaron a observarse movimientos que anticipaban el peor desenlace: llegaron especialistas forenses, aumentó el despliegue policial y el fiscal Garzón se presentó en el predio. Poco después apareció la confirmación. Los investigadores encontraron restos humanos y la familia fue informada de inmediato. La madre de Agostina sufrió una descompensación y debió recibir asistencia médica.
En paralelo, el padre de Agostina rompió el silencio y reclamó que se investigue a fondo lo ocurrido, además de insistir en que el detenido no habría actuado solo (ver aparte). Mientras continúan las pericias para determinar con precisión qué ocurrió durante aquellas horas decisivas entre la noche del sábado y la madrugada del domingo, Córdoba intenta asimilar el desenlace más doloroso.
Dolor y reclamo de justicia
En paralelo a la evolución de la causa, familiares de la víctima expresaron públicamente su dolor y exigieron avances en la investigación. El abuelo de la adolescente calificó el desenlace como “la peor noticia que recibimos en la vida” y reclamó que “caigan todos los que tuvieron algo que ver con la muerte”.
Entre lágrimas, el hombre sostuvo su convicción de que el crimen ocurrió la misma noche de la desaparición y aseguró que continuará participando de las movilizaciones en reclamo de justicia. Las protestas se intensificaron tras el hallazgo del cuerpo, con marchas, cortes de tránsito y enfrentamientos con la policía en distintos puntos de Córdoba.
Vecinos y allegados también cuestionaron el accionar de las autoridades durante los primeros días de la búsqueda, especialmente por la demora en la activación de mecanismos de alerta y en la detención del principal sospechoso.
Un caso que conmociona al país
El femicidio de Agostina Vega, quien había desaparecido el 23 de mayo tras salir de su casa en el barrio General Mosconi, generó una fuerte conmoción social y reavivó el debate sobre la violencia de género y la actuación estatal en casos de personas desaparecidas.
A medida que avanza la investigación, la atención está puesta tanto en el esclarecimiento del hecho como en la eventual existencia de más responsables. Mientras tanto, la familia atraviesa horas de profundo dolor, en un contexto en el que, según su propio abogado, una de las principales afectadas aún desconoce el desenlace fatal del caso.
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